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MALCOLM LOWRY

PIEDRA INFERNAL

Lo bueno de los aniversarios de los grandes escritores es que nos premian de felices acontecimientos editoriales, como es el caso de la edición de Piedra infernal de Malcolm Lowry (1909-1957). Los 50 años del aniversario del nacimiento del genial autor de Bajo el volcán han servido, entre otras muchas cosas, para que conozcamos el atormentado periplo tabernario y psiquiátrico de Bill Plantagenet, trasunto del propio Lowry, un músico de jazz que se aferra a tres asideros existenciales: el alcohol, la literatura (Melville) y los barcos.
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"Un hombre sale a primera hora de la mañana de una taberna del puerto, con el olor del mar en la nariz y una botella de whisky en el bolsillo, y se desliza ligero sobre los adoquines como un barco que se hace a la mar.
Enseguida se adentra en una tormenta, empieza a dar bordadas y trata desesperadamente de volver atrás. Ahora cualquier puerto le vendría bien.
Entra en otro bar.
Sale a flote reparado con astucia, pero de nuevo vuelve a verse en apuros. Esta vez va en serio: por poco, lo atropella un tranvía, se da un cabezazo contra un muro y de bruces con un cubo de la basura en el que ha tirado una botella. Los transeúntes lo miran con curiosidad, unos furiosos, otros divertidos, algunos incluso con una rara avidez.
Esta vez se refugia en un callejón y se apoya en la pared con un gesto de desánimo, como si intentara recordar algo.
La peregrinación empieza de nuevo, pero el curso es tan errático que parece que, más que inetentando recordar, esté buscando algo. ¿O quizá es que, como el pobre gato que ha perdido un ojo en la refriega, busca sencillamente la vista?
El calor se eleva desde los adoquines como una fuerza poderosa, Nueva York gime y ruge por encima, a su alrededor, por debajo de él: unos pájaros blancos destellan en el aire trémulo, un puente cruza el río. Los carteles lo saludan conforma va pasando: Lo mejor por menos, Romeo y Julieta, la mas grande historia de amor de todos los tiempos, Entrada libre a cualquier hora del día, Cuando el dolor amenaza o es punzante...
Entra en otra taberna ..."
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(Malcolm Lowry, Piedra infernal, Barcelona, Tusquets Editores S.A., 2009)

CARLOS DE ROKHA

Dos poemas del poeta maldito chileno
Carlos de Rokha (1920-1962)


JULIETA O LA CLAVE DE LOS SUEÑOS

Una mujer de champagne me llama desde un sueño
Donde ella con sus ojos me pervierte
Deliciosa es fascinante
Adorable envenenada
Sobre la boca una mancha más negra
Ese gesto que marca sus pasos
De bella condenada a las habitaciones
El Océano en sus manos renueva sus espejos
La vida que yo amo es ésta entre sus brazos

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CASCADA DE COPA

Escribid mi nombre en el libro de la noche
Donde yo anuncio la venida de un océano más negro
A la caída de los pájaros que han perdido sus alas
Sobre los follajes en que sangra el sol
Es preciso saber sonreír a cualquier precio
Ser el paseante de un bosque de árboles negros y blancos.
Las araucarias puede servirnos de puentes levadizos
O de lo contrario todo estaría perdido
Al borde de un espejo sin fondo
Donde un gran pájaro de nieve imita las cascadas
Decidme

Dónde hay una reina que devore el corazón del prisionero
Decidme
Cuántos ángeles pueden nadar en una gota de agua

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REMIGIO VEGA ARMENTERO

¿LOCO O DELINCUENTE?

La bohemia nos vale de igual manera no por lo que en realidad fue y es, sino porque se trata de un rescate, de una liberación. Ni siquiera nuestro último «canon» ­el bienintencionado Diccionario de Gullón (Alianza, 1993)­ recoge la figura del periodista y escritor vallisoletano Remigio Vega Armentero (1852-1893), republicano (de Ruiz Zorrilla), anticlerical, masón y rebelde, que se ganó la vida entre periódicos marginales (como Las dominicales del libre pensamiento), folletos (sobre la Renfe, por ejemplo), antologías, traducciones (de literatura china) y conspiraciones políticas, y que hasta llegó a publicar tres novelas (La ralea de la aristocracia, Doble adulterio y La venus granadina), pero que sólo al final alcanzó ­desdichadamente para él­ la verdadera celebridad con la cuarta, ésta de ¿Loco o delincuente?, que además no lo es, pues se trata del relato novelado de por qué y cómo mató de cuatro tiros en una calle de Madrid en 1888 a su esposa, la madre de sus tres hijos, profesora de música y francés (era de origen alsaciano), con la que había estado casado durante poco más de tres lustros, pero que al final resultó ser una redomada adúltera que, mientras se constituía en el auténtico sostén económico de la familia, conspiraba con su amante para desembarazarse de su esposo internándole en el manicomio como alienado mental.
Tras un proceso sonado, Vega Armentero fue condenado dos años después a cadena perpetua de manera inesperada, pues los homicidios por adulterio apenas se castigaban entonces con simbólicas penas de destierro, siendo internado en el penal de Ceuta, donde falleció tres años más tarde. En aquellos tiempos ya había tímidos divorcios y hasta primeros jurados en ocasiones, pero el poder judicial y político (la asesinada gozó de la protección del ministro Segismundo Moret) impuso su ortodoxia frente a un republicano, masón, antimonárquico, blasfemo, marginal y heterodoxo que, pese a contar a su favor con la opinión pública, la mayoría de la Prensa, una buena defensa y bastantes pruebas del adulterio y de las manipulaciones de la esposa y el amante (hasta la clase médica, empezando por el doctor Esquerdo y Jaime Vera ­uno de los fundadores del PSOE­, entre la que se había abierto paso la primera psicología criminal de Garofalo, Lombroso y Ferri, le sería favorable), fue condenado, evidentemente por razones más políticas que legales o criminales. Hasta la pobre mujer, que lucía siempre los modales de una ultrabeata, llevaba encima en el momento de ser asesinada una veintena de cartas de su amante de un subido color erótico y hasta pornográfico, que fueron inútilmente aireadas por la defensa.
En verdad, Vega Armentero no fue un bohemio, sino un naturalista radical, movimiento del que su cabeza visible fue entonces Eduardo López Bago, también recuperado por la misma y excelente editora de este volumen, Pura Fernández, investigadora del CSIC, autora de Eduardo López Bago y el naturalismo radical (Amsterdam, 1995), del que me ocupé en estas páginas. Los naturalistas radicales eran más «zolescos» que Zola ­aunque en su desfavor también eran más folletinistas, idealistas y postrománticos­ y gozaron de una efímera fama popular bastante heterodoxa, y hasta uno de los mejores, ­Alejandro Sawa­, sería después el primer gran mito de la bohemia, al ser el modelo del gran Max Estrella de Valle en la obra paradigmática del género, Luces de Bohemia. La novela de Vega Armentero tuvo dos ediciones en el momento de su lanzamiento, pero no se había vuelto a publicar, y es de agradecer este rescate impecable en esta no menos impecable colección («Biblioteca de la Bohemia», de Celeste)* a la que sólo se le puede reprochar su parsimonia, pues éstos no son productos de fácil venta, aunque sí de un evidente interés.
Rafael Conte
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¿Loco o delincuente? Novela social contemporánea, ed. e introducción (pp. 13-84) de Pura Fernández, Madrid: Celeste Ediciones, 2001.

JAVIER MATEO


LA AZOTEA

Javier Mateo en un escritor que dispone de una amplia gama de registros: el cuento, el poema y el teatro; sin embargo, su obra permanece casi en su totalidad inédita. La Azotea pertenece al género dramático. Se trata de una pieza inclasificable, que asume magistralmente las vanguardias teatrales, el teatro del absurdo, el existencialismo y no es difícil percibir en su lectura un inconfundible aroma a tragedia griega, eso sí, con el tratamiento autoirónico propio del autor . Original encrucijada dialógica entre tres personajes que coinciden en una azotea con la intención de suicidarse: un escritor fracasado, un sacerdote y un asesino, quienes además se las tendrán que ver con otros tres personajes insólitos: sus propias muertes.


(Javier Mateo, La Azotea, Murcia, Nausícaa, 2003)

BUKOWSKI


LA GENTE PARECE
FLORES AL FIN.

Nuevos poemas publicados en España de Charles Bukowski.


CANCIÓN DE AMOR A LA INVERSA

podría reducir a menos que polvo 90 montañas
a gritos
si un solo ser humano tuviera ojos en la cara
y corazón en el cuerpo,
pero no hay la menor posibilidad,
dios mío,
ninguna posibilidad.
rata con rata perro con perro cerdo con cerdo,
toca el piano borracho
escucha el piano borracho,
comprende el mito de la clemencia
quédate en tu sitio
mientras gruñe una voz de niño siquiera
y no nos han engañado
sólo era que queríamos creer.
......
Charles Bukowski. LA GENTE PARECE FLORES AL FIN (Nuevos poemas). Traducción y prólogo de Eduardo Iriarte. Madrid, Visor, 2009.

LAUTRÉAMONT


LOS CANTOS DE MALDOROR

-Canto Cuarto -VI-

VI
(...)Je rêvais que j'étais entré dans le corps d'un pourceau, qu'il ne m'était pas facile d'en sortir, et que je vautrais mes poils dans les marécages les plus fangeux. Était-ce comme une récompense? Objet de mes voeux, je n'appartenais plus à l'humanité ! Pourmoi, j'entendis l'interprétation ainsi, et j'en éprouvai une joie plus que profonde. Cependant, je recherchais activement quel acte de vertu j'avais accompli pour mériter, de la part de la Providence, cette insigne faveur. Maintenant que j'ai repassé dans mamémoire les diverses phases de cet aplatissement épouvantable contre le ventre du granit, pendant lequel la marée, sans que je m'en aperçusse, passa, deux fois, sur ce mélange irréductible de matière morte et de chair vivante, il n'est peut-être pas sansutilité de proclamer que cette dégradation n'était probablement qu'une punition, réalisée sur moi par la justice divine. Mais, qui connaît ses besoins intimes ou la cause de ses joies pestilentielles ? La métamorphose ne parut jamais à mes yeux que comme le haut et magnanime retentissement d'un bonheur parfait, que j'attendais depuis longtemps. Il était enfin venu, le jour où je fus un pourceau ! J'essayais mes dents sur l'écorce des arbres; mon groin, je le contemplais avec délice. Il ne restait plus la moindre parcelle de divinité : je sus élever mon âme jusqu'à l'excessive hauteur de cette volupté ineffable.(...)

VI
(...)
Soñé que había entrado en el cuerpo de un puerco, que no me era fácil salir, y que enlodaba mis cerdas en los pantanos más fangosos. ¿Era ello como una recompensa? Objeto de mis deseos: ¡no pertenecía más a la humanidad! Así interpretaba yo, experimentando una más que profunda alegría. Sin embargo, rebuscaba activamente qué acto de virtud había realizado, para merecer de parte de la providencia este insigne favor. Más ¿quién conoce sus necesidades íntimas, o la causa de sus goces pestilenciales? La metamorfosis no pareció jamás a mis ojos, sino como la alta y magnífica repercusión de una felicidad perfecta que esperaba desde hacia largo tiempo. ¡Por fin había llegado el día en que yo me convirtiese en un puerco! Ensayaba mis dientes sobre la corteza de los árboles; mi hocico, lo contemplaba con delicia. No quedaba en mí la menor partícula de divinidad: supe elevar mi alma hasta la excesiva altura de esta voluptuosidad inefable.
(...)

ÁNGEL GUINDA


UN POEMA DE ÁNGEL GUINDA
......
CAJAS
......
Lo diría una indígena y tendría razón:
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
Bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren
Les introducen también en una caja.
”Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.
......

JAVIER CARNICER

DOS POEMAS BREVES
DE ESTUCHE DE LIJAS

VALOR


Sé valiente, y déjate vencer


Por los que son más débiles que tú.


Tal vez así podamos detener


El curso de esta infame evolución.

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PREMIO

Un suicida se arroja al mar.

Y encuentra, en el fondo, un tesoro.

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(Javier Carnicer, Estuche de lijas/ Capsa d´escats, Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona, Servei de Publicacions, 2008)

LEOPOLDO MARÍA PANERO


.LA CANCIÓN DEL CROUPIER DEL MISSISSIPI


" Fifteen men on the Dead Man´s Chest.
Yahoo! And a bottle of rum!"
Canción pirata


Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón
sino quizá en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la única sangre en este mundo que no existe
que es como el mal programado, o
como fábrica de vida o un sastre
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o
quizá el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más.
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comunión
ni otro espasmo que este del vino
y ningún otro sexo ni mujer
que el vaso de alcohol besándome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
- ginebra y cerveza, por ejemplo -
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasión, ni sueño
sino la única vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a algún ser que es probable que esté
ahí la vida de los dioses
y unos días soy Caín, y otros
un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo mío es como en “Dulce pájaro de juventud”
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,
un asesino tímido y psicótico, y otros
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,
en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decir
sea sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galerías del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y también a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
sé todos sus colores y es
como una sinfonía la música del acabamiento,
como música que tocan en el más allá,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las mañanas,
después de pasar toda la noche jurando
frente a una muñeca de goma que existe Dios.
Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino
tinto y sangre “Le livre des masques” de Rémy de Gourmont
caerse húmedo babeante y tonto y
derrumbarse como un árbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en España es tener
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que allí había al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este paraíso para espectros
y también a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los pájaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas
"Fifteen men on the Dead Man´s Chets
Fifteen men on the Dead Man´s Chets
Yayoo! And a bottle of rum!"



(Leopoldo María Panero, Poesía completa 1970 - 2000, Visor, 2001)

MICHEL HOULLEBECQ

SUPERVIVENCIA

ÚLTIMOS TIEMPOS

Habrá días y tiempos difíciles
Y noches de sufrimiento que parecen irremontables
En que lloramos tontamente con ambos brazos sobre la mesa
En que la vida, en suspenso, se aguanta sólo por un hilo;
Amor mío te oigo caminar por la ciudad.

Habrá cartas escritas y rotas en pedazos
Ocasiones perdidas amigos cansados
Viajes inútiles desplazamientos vanos
Horas sin moverse bajo un tórrido sol,
Estará el miedo, que me persigue en silencio

Que se acerca a mí, que me mira de frente
Y su sonrisa es hermosa, su paso lento y tenaz
El recuerdo se encierra en sus ojos vítreos,
Mi futuro se encuentra en sus manos metálicas
Desciende sobre el mundo como un halo de hielo.

Estará la muerte, y tú lo sabes, mi amor
Estará la desdicha y los días finales
Nada se olvida nunca, las palabras y los rostros
Flotan alegremente hasta la última orilla
Habrá una añoranza, y luego un pesado sueño.
.......
(Michel Houllebecq, Supervivencia, Madrid, Acuarela & A. Machado, 2007)

RUTEBEUF

Rutebeuf, el patriarca

de los poetas de la miseria

Javier Memba

Deforme, borracho y tan desdichado en amores como en el juego -según se define él mismo en sus versos-, Rutebeuf bien puede ser considerado el patriarca de los poetas de la miseria. Ahora bien -según explica Martín de Riquer, uno de sus grandes admiradores entre la erudición española-, pese a ser este que hoy presentamos un claro precedente de François Villon, es exagerado considerarle "el antepasado de los poetas malditos". Tal vez sea su sincera devoción por la Virgen o su ardor al proclamar en sus composiciones la santidad de la cruzada, las que le redimen de tan encomiable destino.

Sin que podamos precisar la fecha de su nacimiento, si cabe decir que era de condición humilde y oriundo de Champaña, aunque vivió casi siempre en París. Fue también en la orillas del Sena donde, entre 1245 y 1280, el poeta escribió sus composiciones y sirviendo a su vez a Alfonso de Poiters y Carlos de Anjou, que fueran hermanos de san Luis y protectores literarios de nuestro poeta.

Dar cuenta de sus desgracias

A diferencia de los trovadores y juglares de su tiempo, Rutebeuf no escribe ni para satisfacer a la corte ni para ser cantado. Muy por el contrario, coge la pluma para dar cuenta de sus desgracias y ser recitado o leído. Es por ello que ahora nos parece el más moderno de los trovadores franceses cuya obra ha llegado a nuestros días. Modernidad a la que contribuye la pasión con la que denuncia en sus sátiras los abusos de los poderosos o toma partido en sus "debates" y "fabliaux" por las cuestiones que ocupan a la sociedad parisina de sus días. De alguna manera, el encendido tono crítico de sus composiciones, le convierten en un remoto antepasado de los poetas sociales y comprometidos que conociera el siglo XX.

Sin embargo, será un tema en el que coincidirá con Gautier de Coinci, Alfonso X y Gonzalo de Berceo: la caída y redención de Teófilo -el sacerdote que vende su alma al Diablo para, una vez arrepentido, ser salvado por la Virgen- el que inspirará la que los expertos consideran la mejor composición de sus composiciones: 'El milagro de Teófilo'. Más acorde con el epígrafe de nuestra serie, se nos antoja el Rutebeuf que da noticia -su constante preocupación por escribir al hilo de la actualidad de París ha hecho que algunos de sus estudiosos vean en él a un precursor del periodismo- de sus desdichas y miserias. Así, en el poema titulado "Decir la tristeza de Rutebeuf" escribe: "He vivido de la hacienda ajena, que me han dado y prestado; pero ahora nadie me otorga crédito porque me saben pobre y endeudado (...). Toso de frío, bostezo de hambre; no tengo abrigo ni lecho".

En cuanto a los amores, la suerte le es igual de adversa. Según confiesa él mismo -protagonista de un buen número de sus poemas- su mujer es tan miserable que sólo puede ser amada por él. Resignado a ello se consuela pensando que eso precisamente es la mejor garantía de su fidelidad. La constante adversidad a la que se le condena no merma un ápice de su devoción por la Virgen ni de su preocupación por la corrupción de las órdenes religiosas, de las que llega a ser un verdadero azote. Entre los mejores versos de Rutebeuf, Martín de Riquer destaca aquel que reza: "La esperanza en el mañana es mi única alegría". Ya no tiene más consuelo que algún trago de favor en la taberna. En efecto, a diferencia del presente, siempre enemigo, el futuro habría de serle favorable. No hay ningún dato fehaciente que nos permita precisar la fecha de su muerte. Por el contrario, sí podemos dar noticia de que la fama como poeta de Rutebeuf se acrecentó a lo largo de toda la Edad Media. No en vano fueron aquellos los días de los goliardos y fuera de los palacios, ante cuyos señores nuestro juglar nunca humilló la cabeza más de la cuenta, casi todo era pobreza.

( ellibromundo.com. / Malditos, heterodoxos y alucinados)

JUAN MANUEL VILLALBA


TEORÍA DEL CAOS

Todo empezó temprano en la cocina.
El café estaba frío
y la sal se ocultó en el tarro del azúcar.
Pasó una mala noche, los ruidos no dejaron
dormir a su mujer, y los niños tenían fiebre.
Desde el cielo la lluvia amenazaba
con negar la promesa de un buen día.
Llevaba más de un mes buscando empleo.
Soltó sobre la mesa un puñetazo;
el vaso cayó al suelo
y el café le manchó los pantalones.
Sentada, con las manos en la cara,
la mujer estalló en un llanto seco.
Gritó: No puedo más, ésta es mi casa
y sólo soy la esclava de un esclavo,
vete, déjame sola con mi asquerosa vida.
Los niños empezaron a llorar en el cuarto.
Entonces explotó, volcó la mesa
y sobre la mujer dejó las marcas
violáceas de unos golpes: un escueto resumen
de la simple teoría del fracaso.
Salió de casa. Entró en la calle.
La lluvia atravesaba el aire quieto.
Solamente pensaba en cómo bordear los charcos.

(Juan Manuel Villalba, Todo lo contrario, Valencia, Pre-Textos, 1997)

H. P. LOVECRAFT


Howard Phillips Lovecraft poeta
tras la sombra de Edgar Allan Poe

POR DONDE UN DÍA PASEÓ POE
......
Divagan eternamente las sombras en esta tierra,
Soñando con siglos que se fueron para siempre;
Grandes olmos se alzan solemnes entre lápidas y túmulos
Desplegando su alta bóveda sobre un mundo oculto de otro tiempo.
Una luz del recuerdo ilumina todo el escenario,
Y las hojas muertas hablan en susurros de los días idos,
Añorando imágenes y sonidos que ya no volverán.
Triste y solitario, un espectro se desliza a lo largo
De los paseos por donde sus pasos le llevaban en vida;
Pero no es visible a los ojos de cualquiera, a pesar de que su canto
Resuena a través del tiempo con una extraña fascinación.
Sólo los pocos que conocen el secreto de su magia
Pueden encontrar entre estas tumbas la sombra de Poe.
......
(Versión de Juan Antonio Santos y Sonia Trebelt)

JAVIER ASIÁIN


VOTOS PERPETUOS



(Javier Asiáin, Votos perpetuos, Salamanca, Celya, 2006)

ELADIO ORTA



Eladio Orta nació en Ayamonte (Huelva) y vive en Isla Canela. Tiene publicados los libros Los cuadernos del tío prudencio (E. Crecida, Ayamonte, 1992), Encuentro en H (Ed. Kronos, Sevilla, 1994), Resistencia por estética (Ed. 7 i mig, Valencia, 1998) y las plaquettes En tránsito (Ed. 1900, Huelva 1995) y Leche de camello (Ed. Piratas, Fuenteheridos, 1999).
......
CACA ANDANTE
ARTÍSTICAMENTE ILUSTRADA

Lo lograste
me dice
premios literarios
felicitaciones de delegados culturales
antologías varias
críticas en los suplementos
culturales más influyentes
presunta joven novia
mamón rozas el poder
te has convertido en el arquetipo
de gilipollas literario
......
PRELUDIO, 1999
......
callada y triste como una niña sin respuesta busca la lluvia mi abrazo
y recorremos la arboleda rompiendo versos a pedazos escribiendo mal a
conciencia porque bien ya otros lo hacen y no ha ocurrido nada
tan solo
han levantado admiraciones
......

LUIS HERNÁNDEZ



DOS POEMAS DE LUIS HERNÁNDEZ
.........
SCHUMANN, ROBERT
.
Hermanito: Tú posees
La languidez del sueño
Y un amor. Atardece
Y en la calle
A pesar del Tiempo
Me alcanza tu alma
Y me recuerda
Que bajo todo cielo
Existe la nostalgia
Y el silencio. En la taberna
Se escucha
El La doliente. Transeúnte
Es el Tiempo también,
Como nosotros. Yo comprendo
Tu lamento noble
Y tu alegría flores
Sobre el asfalto suaves
Flores. Tú posees
La languidez del sueño
Tú eres quien ahora
Canta:
Solitarios son los actos
Del poeta: Como aquellos
Del Amor
Y de la Muerte.
("A Roberto Schumann", M: 336-337)
.....................
ABEL
.
Abel, Abel, qué hiciste de tu hermano,
Di, qué hiciste,
Con el tallo de tu cuerpo siempre pito
Las sandalias lustradas y tus veintes.
No mirabas las ubres de las vacas
Ni el coloquio escondido de tus perros,
Sólo el humo de tu ofrenda que ascendía
Como ascienden las moscas hacia el cielo.
Sin embargo
Yo he visto a tu hermano y lo conozco
Persiguiendo la cólera entre vainas
Entre campos de trigo
Con los sucios vapores de su llanto
Reposando en la tierra
Como pronos cadáveres sin deudos
Dime entonces qué hiciste
Hoy que yace tu hermano tan al este.
Tú que nunca pensaste que para otro
Era duro de roer el Paraíso
.
(De "Vox horrísona")

ANTONIN ARTAUD


Poeta negro

Poeta negro, un seno de doncella
te obsesiona
poeta amargo, la vida bulle
y la ciudad arde,
y el cielo se resuelve en lluvia,
y tu pluma araña el corazón de la vida.

Selva, selva, hormiguean ojos
en los pináculos multiplicados;
cabellera de tormenta, los poetas
montan sobre caballos, perros.

Los ojos se enfurecen, las lenguas giran
el cielo afluye a las narices
como azul leche nutricia;
estoy pendiente de vuestras bocas
mujeres, duros corazones de vinagre.

(De L'Ombilic des limbes, versión de Aldo Pellegrini)

MANUEL DEL BARRIO DONAIRE


CONFESIONES DE UN SOLTERO AUTOPOÉTICO

[12]

EL SER Y LA NADA

No hay nada bueno en ti. Por eso te amo.
J. M. Fonollosa

No te conoce nadie, ni siquiera
tú sabrías decir quién eres,
de quién es esa carne, de quién ese dolor
[abdominal.
No hay nada bueno en ti.
Tu semen[16]* es igual
al de cualquier agente de seguros.
-----------------
(Manuel del Barrio Donaire: Confesiones de un soltero autopoético, Sevilla, Point de Lunettes, 2009.)
* Todos lo poemas de este poemario están conectados mediante palabras o frases que funcionan como links. Así la palabra semen enlaza este poema con el 16.

DIEGO MEDRANO



El clítoris de Camille

La casa está llena de mierda magnífica. La mierda también es materia literaria. Juan Ramón Jiménez decía: "El amor es el lugar del excremento". Antes lo había cantado Yeats: "El amor es el lugar del excremento". Gerardo Diego hablaba: "Para ti el suave fruto de dos suaves nalgas/ que al abrirse dan paso a una moneda." Pere Gimferrer dice en su poema "Mascarada": "Nalgas que dan melocotones/ regalan monedas de moka/ aroma de ámbar subterráneo." Toda la poesía de Quevedo, según él mismo confesó, procedía de su fascinación por el ojo del culo. Salvador Dalí confesaba ser avaro con su esperma y con sus excrementos. Ezra Pound declaraba en una entrevista: "Sentirse a gusto al lado del orinal/ cargado de tesoros secretos." Neruda hablaba de lo mucho que le gustaba ver evacuar en cuclillas a sus amantes. El mejor poema de Rimbaud es aquel que lleva por título, precisamente, "En cuclillas".

(Diego Medrano, El clítoris de Camille, Barcelona, Seix Barral, 2006.)

PEDRO CASARIEGO CÓRDOBA



Los Poemas sueltos
de Pedro Casariego Córdoba:
las revelaciones infieles
de un artista interior.

Rescatamos este artículo de Joaquín Piqueras para la revista Ágora Nº 7 (invierno 2003-primavera 2004).



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VILLON

FRANÇOIS VILLON
(c.1431- c.1463)

“Yo soy François, aunque no quiera,
nacido en París, de Pontoise cerca,
y en el extremo de una cuerda
sabrá mi cuello lo que mi culo pesa.”
François Villon.

LA VOZ DEL PRIMER POETA MALDITO
Francisco Arias Solís


Villon es el poeta más grande del siglo XV, y uno de los primeros cronológicamente, de la Europa moderna. Bohemio perdido, ladrón, condenado a muerte e indultado después, contra la costumbre, accediendo a sus propias súplicas, pero imponiéndole la pena de destierro. A todos sus defectos y faltas, de que se daba perfecta cuenta y sentía no poder dominar, aunque tomándolo a broma aparentemente, superaba su talento, en el que había lo que forma, en realidad, el fondo del alma bohemia de buena ley, algo de infantil y de bondadoso mezclado a una gran dosis de descaro, de desvergüenza, de haraganería, de vicio, de picardía, que, en resumidas cuentas, acaba por captarse la benevolencia de jueces severos en otras ocasiones, y blandos en ésta. He aquí lo que le ha ocurrido a Villon con la historia literaria, que se ha hecho suya. Porque, al fin y al cabo, ¿quién sabía, en el siglo XV francés, escribir como él poesía sacada del fondo del corazón, de la vida misma, y con tal originalidad y gracia? Entre las cualidades de Villon brilla principalmente en que sus sentencias son las de un hijo del pueblo dotado de un tino y gusto especial que le hace escribir, hablando de sí mismo, lo que a todo el mundo puede interesar, es decir: que es profundamente humano. Por esto se distingue entre todos. Algunos autores consideran a Villon el primer gran poeta lírico en lengua francesa. Fue muy apreciado por Ronsard, estudiado por Boileau, en su Arte Poética, y admirado por los románticos como uno de los mejores poetas líricos.
François Villon, seudónimo del poeta francés François de Montcorbier, nació en París hacia 1431. Tomó el nombre de Villon, que no corresponde al de sus padres, a los que perdió siendo muy niño, sino al del capellán de Saint-Benoit-le-Bétourné, Guillaume de Villon, que lo adoptó. Hizo estudios brillantes y consiguió el título de “maestro en artes”. Sin embargo, empezó a mezclarse en la vida bohemia y desordenada de algunos estudiantes, más tarde llegó a relacionarse con auténticos delincuentes, y terminó en 1455, viéndose implicado en el crimen de un sacerdote. Abandonó por ello París, obtuvo un año después la remisión de su falta, pero en ese mismo año tomó parte en un robo importante en el Colegio de Navarra de París. Desapareció nuevamente entre 1457 y 1461; parece que fue acogido por Charles de Orleans, otro gran poeta de la época, que lo protegió en la ciudad de Blois. En 1461, el obispo de Orleans lo hace encarcelar. Villon teme ser ahorcado como sus cómplices, pero el rey Luis XI, recién coronado, le otorga su gracia. Aunque por las obras escritas en esa época, parezca sinceramente arrepentido, lo cierto es que en 1462 es hecho prisionero nuevamente y condenado a la horca. Apela al Parlamento, que anula la sentencia de muerte, conmutándola por la del destierro durante diez años. A partir de 1463 se pierden las huellas de su vida y se ignora cuál fue su fin. Para Rabelais, Villon se retiró a la región de Poitou, donde intentó enmendar su vida; se dedicó al teatro religioso e hizo representar la Pasión de Cristo en varias ocasiones.
Villon en sus poesías recorre toda una gama de matices distintos: refinamiento propio de una formación humanística, gracia popular de grueso trazo, sincera religiosidad y un sentido de la muerte muy de su tiempo y muy moderno a la vez; por esta razón es, para los críticos modernos, uno de los más interesantes líricos franceses, y sin duda el más importante del siglo XV. Su producción conocida se compone, además de algunas composiciones sueltas, de dos obras principales: El legado o Pequeño testamento (1456), compuesto de 320 versos, en los que lega de manera irónica todos sus bienes a sus amigos, y El testamento (1462), compuesto por 2.023 versos, que integra baladas y otros textos anteriores en una larga requisitoria contra el mundo, que maltrata al poeta y lo sume en el dolor y la miseria. Su fuerza expresiva y gran sensibilidad alcanzan las mayores cotas en las composiciones tituladas Baladas de la dama de antaño, Muero de sed junto a la fuente, El debate del corazón y el cuerpo, y la más importante, La balada de los ahorcados, que sorprende por su realismo, escrita cuando Villon se creía condenado a muerte. Es probablemente su obra maestra. Y como dijo el primer poeta maldito: “Hermanos humanos que viviréis tras nuestra muerte, / no tengáis contra nosotros endurecido el corazón. / Y si se compadecen de nosotros, infelices, / Dios premiará vuestra consideración”.

JAVIER CORCOBADO

YO QUISIERA SER UN PERRO

EL NIÑO

Cuando muera
quiero ser un niño,
ese niño gordito
de cuatro años
que volaba a ras de suelo
y descubría con su bicicleta
continentes de escombros
y guerras de piedras y besos.

Cuando muera
quiero ser un niño
que siempre ría feliz
y sentir dolor sólo
una vez al año;
pero que sea leve,
no quisiera que el dolor me cambiase.

(Javier Corcobado: Yo quisiera ser un perro -Poesía completa 1991-2007- , Almería, EL GAVIERO EDICIONES, 2007)

JUAN LARREA

JUAN LARREA: EL INSÓLITO
DE LA GENERACIÓN DEL 27

LENTITUD DE MI LOCURA

Un pie de sombra resignado a emitir flores

más pesado que un diccionario abierto en la palabra tortuga
la noche
el espesor de un sentimiento que empieza a ser compartido
los hilos de conversación de los que cuelgan mis manos
la lluvia
mi cabeza destilando largos búhos
todo está tejido
ah! y las espigas de ciertos reflejos.

(Traducción de Luis Felipe Vivancos. Recordemos que Juan Larrea abandonó el español como lengua de creación poética y adoptó el francés)

ALEJANDRO SAWA

ALEJANDRO SAWA EN LA COPA DE VERLAINE
DE EMILIO CARRERE



Glorioso emperador de la bohemia, del gesto amplio y magnífico como Hugo, ciego como Milton, altivo y suntuario como un dios, con la cabeza en las nubes y el corazón en la hoguera del amor y del dolor de la Humanidad. En Alejandro Sawa la capa bohemia era manto pluvial, capa pontificial, manto de púrpura, clámide y aureola. Alejandro fue la suprema consagración de la capa bohemia.
......

ROGER WOLFE

ROGER WOLFE: "¿DÓNDE ESTABAS TÚ EN EL OCHENTA Y SIETE?"
Reproducimos un fragmento de este relato incluido en Mi corazón es una casa helada en el fondo del infierno. Wolfe satiriza los cenáculos literarios, en este caso uno en los que sus protagonistas son los maestros de la generación de los 50 Carlos Borral (Carlos Barral), Eladio Rodríguez (Claudio Rodríguez), José Agustín Urrusolo (Goytisolo) y Abel González (Ángel González).
......
[...]
Balantáin organizó unos Encuentros Poéticos en el teatro Campoamor.
"La Voz Poética de una Generación", creo que los llamaba.
Vino la basca de costumbre.
Sentí curiosidad.
Una de las noches se habían ido a tomar copas al Trafalgar y me dejé caer. Decidí que lo mejor sería limitarme al zumo de tomate.
Carlos Borral no hizo lo mismo.
Lo sacaron por la puerta entre cuatro camareros. Dos por los hombros, dos por los tobillos. Salió dando floretazos al aire con el bastón y amenazando con joderle el ojo sano a Le Pen.
Los contertulios comentaron la gracia del Carlitos y hubo muchas risas.
Luego se aguó la función.
Eladio Rodríguez emergió momentáneamente de su habitual estupor etílico para cagarse en la madre de alguien.
Escogió la de José Agustín Urrusolo.
El Urrusolo le devolvió el favor largándole un sopapo que lo estampó contra el camarero más cercano. Una bandeja cargada de cócteles voló a tomar por culo.
Esta vez, la gente esperó unos minutos antes de reírse.
El camarero murmuró una disculpa por su evidente estupidez y se dispuso a recoger los escombros.
Eladio se giró amagando una patética voltereta de bailarina coja y paseó sus ojos inyectados en sangre por el auditorio.
"¡Veo lo invisible!", exclamó por fin. "¡V-v-v-ve-oo l-l-lo in-vi-s-s-si-ble!"
Me parece que se estaba refiriendo a su famoso don de la ebriedad.
[...]

Era muy tarde y no quedaba casi nadie en pie.
Eladio Rodríguez se sostenía a duras penas al fondo de la barra y cuando le entré con no sé qué basura empezó a tambalearse más precariamente que yo.
Lo dejé apuntalándose con el cubata y me volví hacia la puerta.
Abel González se había atrincherado en un rincón con una guitarra y una jovencita rubia que podría ser su nieta y probablemente lo fuera.
Mecía un whisky en baso bajo y exhibía una dispéptica sonrisa tras sus barbas blancas de chamán envejecido.
A la rubita le ardía un candelabro en cada ojo.
Me acerqué a ellos pegando gritos y saludé al gran hombre con un efusivo espaldarazo que roció de whisky las líricas protuberancias de la tipa.
Luego me incliné sobre ella y le escupí junto a la oreja.
"¡Me han dicho que folla aún mejor de lo que escribe!"
Al bardo de la sutil ironía le debió parecer excesivamente basto mi piropo.
Me echaron a la puta calle.
Hacía frío.
El hálito brumoso de la vieja ciudad me abofeteó húmedamente la cabeza.
Había conocido a los grandes poetas y eran tan insípidos como probablemente lo serían sus notas necrológicas. [...]

PABLO GARCÍA CASADO


SWEET JANE
lou reed
yo he vivido mucho tiempo pendiente de un hilo
telefónico de un buzón sin cerradura de las manos
de unos hombres que no quisieron encontrarme
acumulando toda clase de pastillas esquivando
como pude los domingos por la tarde yo he vivido
demasiado tiempo al otro lado de la pantalla
mirando el amor por los anuncios




DIXÁN

por qué se secará tan lenta la ropa por qué persisten
las manchas de grasa de fruta y de tus labios
si dixán borra las manchas de una vez por todas

por qué la aspereza de las prendas la sequedad de su tacto
si pienso en tus manos en tu modo de mirarme de decirme
que por culpa del amor habrá que lavar las sábanas de nuevo

preguntas tristes tristes como todos los anuncios de detergente
y es que no encuentro mejor suavizante que tus manos
en esos bares supermercados desnudos de la noche
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(Pablo García Casado, Las afueras, DVD, 1997)