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VERSOS AL BORDE
.
Puedo escribir los versos más tristes....
pero no me da la gana querido Neruda.
Voy a escribir versos olvidados
versos arrepentidos
versos fingidos
versos sin estrofa
una locura de ningún poema.
Ni siquiera son versos
son huevos estrellados
carracas de jueves santo.
Si estas palabras fueran sometidas
a radiografías
los rayos x se pudrirían
y ya ningún poema
podría estar enfermo.
Se infectarían todos
y todos los versos del mundo
tendrían que llevar mascarilla.
No son los versos más tristes
pero están al borde de la muerte.
.
(Extraído de su blog Escribo, luego existo)
MERI PAS BLANQUER
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ISABEL BONO

PODRÍA SER DISTINTO
.
no sé dónde estoy
.
no me interesan las aves
ni los peces
.
tampoco los hombres
.
soy el que negocia con el miedo
detrás de las cortinas
bajo la cama
antes de echarse a descansar
.
quien atraviesa la ciudad
con los ojos vendados
.
yo soy el viajero
.
(Isabel Bono, Señales de vida, Valladolid, Ed. El gato gris. Valladolid, 1999)
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DAVID ELOY RODRÍGUEZ

COMO LA MARIPOSA POSADA EN LA ALAMBRADA, INDIFERENTE A LA NOCIÓN DE MUERTE
.
El instante que media
entre una pregunta y su respuesta,
ese segundo de vacilación
propiedad de lo aún no concebido,
ese intervalo de vacío
en que respiran codiciosas,
como animales fabulosos y sin rostro,
las posibilidades.
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(David Eloy Rodríguez, Asombros, colección Carne y Sueño, César Sastre Editor, 2006]
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JUAN EDUARDO CIRLOT
LAS RUINAS DE LAS RUNAS EN LA ROCA....
Las ruinas de las runas en la roca
hablan de que yo estuve en este mundo,
donde el mar y la tierra de las nieblas
se funden y confunden.
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Los demonios me buscan por los campos,
se disputan mi espada, mi armadura,
mis manos, mi cabeza, mis entrañas.
Mis hogueras de hierro se amontonan
y mis restos oscuros aún humean.
.
Mensajera del más allá, tú vienes
con forma de mujer, pero el abismo
se cierne junto a ti tan dulcemente.
.
(Juan Eduardo Cirlot, Bronwyn, edición de Victoria Cirlot, Madrid, Siruela, 2001)
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JORGE AMPUERO

TEMPORAL
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Goteas por aquí
mientras te extraño
y deletreo
como los rayos
que derriten
la pureza de la nieve
mientras derramo
mi cuerpo
hecho pedazos
y entonces
sólo es real
el poema sobre la hoja.
Goteas por aquí
mientras te extraño
y deletreo
como los rayos
que derriten
la pureza de la nieve
mientras derramo
mi cuerpo
hecho pedazos
y entonces
sólo es real
el poema sobre la hoja.
.(Poema extraído de su blog Escrito por el fuego, Perú, 2010)
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JORGE AMPUERO
ESTEBAN GUTIÉRREZ GÓMEZ
AQUEL LAPICERO DE CINZANO
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Las noches son interminables y ya no se revuelve en la cama como antes. Está quieta, boca arriba, con los párpados apretados a la espera de que los cubra de oro la luz. No quiere dormir. Prefiere pensar, ocupar la mente con el zumbido de las moscas en la cocina, con los ladridos lejanos en el páramo, contando los descorches del yeso de la fachada que caen al suelo –frutos vencidos por la helada-, como la muda vieja de las serpientes. Pero el sueño vuelve y, otra vez, la ve correr por el sendero del río, camino de casa. Entonces, despliega las pestañas como para despertarse, pero la luz no ha llegado. No es que no quiera soñarlo, es que sabe que nunca podrá dar una explicación. Ella lo sabe. Está resignada desde hace mucho. Ella sí, pero la otra, la niña que la habita mientras duerme, no. Noche tras noche, durante más de ochenta años, demandando una respuesta. Como una mortaja, el silencio profundo en el que despunta redentor el rumor de la nevera, vacía y vieja como ella, le hace estremecerse. Son las peores horas, justo antes del amanecer. Las más solitarias y crueles del día. Cierra de nuevo los párpados con fuerza hasta que llegue la hora de poder sentir el calor sobre la piel. Y la niña vuelve con su sonrisa desdentada y su voz de terciopelo, y le guiña un ojo precioso color caramelo para que la siga. Es ella. Ella misma. Se reconoce de nuevo, hace mucho tiempo, antes de aquello. Pide explicaciones, la acusa de hurtar su felicidad. Siempre ahí dentro, siempre igual, al intentar dormir. Ella, la misma. Justo antes, justo la noche antes. ¿Por qué? ¿Qué quieres de mí? No, ya no es posible; las cosas del pasado no se pueden cambiar. Ya me gustaría a mí poder hacerlo, o poder olvidarlo. Y, mientras tanto, la orina caliente sobre sus muslos, resbalando por el plástico del cobertor. Como antes de aquello, como hace años. Nunca nadie lo supo. Entonces nunca. Se levantaba y cambiaba las sábanas, las enjuagaba en la frialdad del agua del pilón y tiraba la paja mojada en el suelo del granero; luego volvía con haces nuevos y brillantes a confeccionar el colchón. Antes de aquello, cuando la vida era diferente, cuando existían los colores. La niña le guiña un ojo y se ríe buscando la complicidad en la travesura de la orina. Al instante, como descendiendo de un vuelo, se ve en el colegio, levitando desde el techo, observando como la niña mira fijamente a Magdalena. Fue a ella a la que quitó el lapicero de colores, su tesoro, aquel regalo que alguien le hizo, la mina arco iris y el grabado de Cinzano. Fuiste tú, le dice Magdalena a la niña, tú. Y, enfurecida, araña su cara con odio una vez más, y le saca los ojos con dos pinturas de madera. Ya no se ríe, la niña de pelo azafrán que tenía vitrales de caramelo, que es ella, ya no se ríe. De repente el calor, la débil luz que reconforta, los párpados acariciados. Y ahora le da miedo no poder mirar. El trino de los pájaros y el despertar del gallo León, le confirman que todo ha pasado. Ya pronto vendrán a rescatarla del tormento. Ya oye la llave que descorre el cerrojo del portal, el cacharrear en la cocina, los pasos suaves de zapatillas venciendo el entarimado del corredor. Con los párpados cerrados, calientes, pero cerrados, escucha recriminaciones cariñosas de voces familiares. Entonces sí, entonces se despide de la niña hasta más tarde, no sabe porqué cogió el lapicero, no sabía el drama que iba a ocasionar un simple lapicero tornasolado de Cinzano, y deja que la levanten de la cama, que la laven y cambien el cobertor de plástico, y deja que curen sus heridas de la cara, sin hacer caso a las advertencias de noches futuras encadenada a una cama del sanatorio, y deja que besen las cuencas vacías de sus ojos.
Las noches son interminables y ya no se revuelve en la cama como antes. Está quieta, boca arriba, con los párpados apretados a la espera de que los cubra de oro la luz. No quiere dormir. Prefiere pensar, ocupar la mente con el zumbido de las moscas en la cocina, con los ladridos lejanos en el páramo, contando los descorches del yeso de la fachada que caen al suelo –frutos vencidos por la helada-, como la muda vieja de las serpientes. Pero el sueño vuelve y, otra vez, la ve correr por el sendero del río, camino de casa. Entonces, despliega las pestañas como para despertarse, pero la luz no ha llegado. No es que no quiera soñarlo, es que sabe que nunca podrá dar una explicación. Ella lo sabe. Está resignada desde hace mucho. Ella sí, pero la otra, la niña que la habita mientras duerme, no. Noche tras noche, durante más de ochenta años, demandando una respuesta. Como una mortaja, el silencio profundo en el que despunta redentor el rumor de la nevera, vacía y vieja como ella, le hace estremecerse. Son las peores horas, justo antes del amanecer. Las más solitarias y crueles del día. Cierra de nuevo los párpados con fuerza hasta que llegue la hora de poder sentir el calor sobre la piel. Y la niña vuelve con su sonrisa desdentada y su voz de terciopelo, y le guiña un ojo precioso color caramelo para que la siga. Es ella. Ella misma. Se reconoce de nuevo, hace mucho tiempo, antes de aquello. Pide explicaciones, la acusa de hurtar su felicidad. Siempre ahí dentro, siempre igual, al intentar dormir. Ella, la misma. Justo antes, justo la noche antes. ¿Por qué? ¿Qué quieres de mí? No, ya no es posible; las cosas del pasado no se pueden cambiar. Ya me gustaría a mí poder hacerlo, o poder olvidarlo. Y, mientras tanto, la orina caliente sobre sus muslos, resbalando por el plástico del cobertor. Como antes de aquello, como hace años. Nunca nadie lo supo. Entonces nunca. Se levantaba y cambiaba las sábanas, las enjuagaba en la frialdad del agua del pilón y tiraba la paja mojada en el suelo del granero; luego volvía con haces nuevos y brillantes a confeccionar el colchón. Antes de aquello, cuando la vida era diferente, cuando existían los colores. La niña le guiña un ojo y se ríe buscando la complicidad en la travesura de la orina. Al instante, como descendiendo de un vuelo, se ve en el colegio, levitando desde el techo, observando como la niña mira fijamente a Magdalena. Fue a ella a la que quitó el lapicero de colores, su tesoro, aquel regalo que alguien le hizo, la mina arco iris y el grabado de Cinzano. Fuiste tú, le dice Magdalena a la niña, tú. Y, enfurecida, araña su cara con odio una vez más, y le saca los ojos con dos pinturas de madera. Ya no se ríe, la niña de pelo azafrán que tenía vitrales de caramelo, que es ella, ya no se ríe. De repente el calor, la débil luz que reconforta, los párpados acariciados. Y ahora le da miedo no poder mirar. El trino de los pájaros y el despertar del gallo León, le confirman que todo ha pasado. Ya pronto vendrán a rescatarla del tormento. Ya oye la llave que descorre el cerrojo del portal, el cacharrear en la cocina, los pasos suaves de zapatillas venciendo el entarimado del corredor. Con los párpados cerrados, calientes, pero cerrados, escucha recriminaciones cariñosas de voces familiares. Entonces sí, entonces se despide de la niña hasta más tarde, no sabe porqué cogió el lapicero, no sabía el drama que iba a ocasionar un simple lapicero tornasolado de Cinzano, y deja que la levanten de la cama, que la laven y cambien el cobertor de plástico, y deja que curen sus heridas de la cara, sin hacer caso a las advertencias de noches futuras encadenada a una cama del sanatorio, y deja que besen las cuencas vacías de sus ojos.
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(Extraído del blog Las afinidades narrativas)
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ESTEBAN GUTIÉRREZ GÓMEZ
IDEA VILARIÑO

SI MURIERA ESTA NOCHE...
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Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable
peleado y sin clemencia
abrazo sin piedad
beso sin tregua
alcanzara su colmo y se aflojara
si ahora mismo
si ahora
entornando los ojos me muriera
sintiera que ya está
que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas
y el aire ya no fuera un haz de espadas
y el dolor de los otros y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas
y acabara conmigo
para mí
para siempre
y que ya no doliera
y que ya no doliera.
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(Idea Vilariño, Poesía completa, Barcelona, Lumen, 2008)
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IDEA VILARIÑO
ÓSCAR CURIESES

HOMBRE OBJETO
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El océano trae los nombres al vacío. Untamos los objetos en saliva, aire y carne, y creemos poseerlos en la boca. Mas los objetos ríen, callan y escuchan la ineptitud de nuestro grito.
.
El objeto y su idea se dejan arrastrar por el viento y más tarde se tumban en las playas del lenguaje.
.
Todo viene y va, está quieto en su cambio. Aprendamos la lección de arena: todo es tránsito, nada cambia, sólo se transforma en superficie. ¿Por qué decir entonces decadencia?
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El océano nos arroja eternamente en el vacío de los nombres para decirnos una sola vez.
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El océano trae los nombres al vacío. Untamos los objetos en saliva, aire y carne, y creemos poseerlos en la boca. Mas los objetos ríen, callan y escuchan la ineptitud de nuestro grito.
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El objeto y su idea se dejan arrastrar por el viento y más tarde se tumban en las playas del lenguaje.
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Todo viene y va, está quieto en su cambio. Aprendamos la lección de arena: todo es tránsito, nada cambia, sólo se transforma en superficie. ¿Por qué decir entonces decadencia?
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El océano nos arroja eternamente en el vacío de los nombres para decirnos una sola vez.
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(Óscar Curieses, Dentro, Bartleby Editores, 2010)
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ÓSCAR CURIESES
ANDRÉS RAMÓN PERÉZ BLANCO, "EL KEBRANTAVERSOS"

TENGO MIEDO
Tengo miedo.
Mucho miedo.
A las esquivas miradas.
A los besos con veneno.
A los forzados abrazos.
Tengo miedo.
Mucho miedo.
A las amistades vacías.
A los heridos orgullos.
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Tengo miedo.
Mucho miedo.
A quién humo vende.
A quién entierra sueños
A quién prostituye el verso.
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(Extraído de Los rincones más oscuros, Antología del miedo, Revista Groenlandia, 2010)
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ANDRÉS RAMÓN PÉREZ BLANCO
JIM JARMUSCH
Jim Jarmusch y Tom WaitsSiempre lo he dicho, en Jim Jarmusch el cine y la literatura son la misma cosa, desde Extraños en el paraíso este estudiante de literatura inglesa ha demostrado en su magnífica filmografía cómo el celuloide puede ser poesía. Poesía visual y, por qué no, verbal. Además de buen director es un excelente guionista, ya sea en forma de guión preparado o con estímulos para que los actores improvisen diálogos sencillamente geniales.
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Jim Jarmusch, Tom Waits e Iggy Pop en un film esencialmente dialógico: Coffee and cigarretes, con subtítulos en castellano.
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TOM WAITS
SALOMÓN VALDERRAMA CRUZ
BATTALLA
............................. Battalla que escudriña su risa
......................De diamante la más breve florece
......................Toda virgen que violada brillara
......................La presencia de la rosa nueva…

............................. Battalla que escudriña su risa
......................De diamante la más breve florece
......................Toda virgen que violada brillara
......................La presencia de la rosa nueva…
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No mire la belleza así destruido
Ni sueñe ni otro su entendimiento
De caos de noche solo en uno
Ahorque su lugar barco dividido
Vena que humana late precipicio
Rondar belleza que rescate fábula
Por labio de poeta el vacío bebe
De la herida más verdad más música
Si era oscura si soñada doncella
Todo desastre a mar como desearla
Virgen de los aullidos más de mente
Erecta su vientre la profundidad
Que licor de gran sombra hervía
Torre de la realidad que estalla en Dios
Beso que invoque lo detenido
De ninfa o muerte que busque
(Poema inédito de Salomón Valderrama Cruz, poeta de Lima, Perú, autor de los libros Facción de imperdido al arte [2006] y Amórfor [2008])
Ni sueñe ni otro su entendimiento
De caos de noche solo en uno
Ahorque su lugar barco dividido
Vena que humana late precipicio
Rondar belleza que rescate fábula
Por labio de poeta el vacío bebe
De la herida más verdad más música
Si era oscura si soñada doncella
Todo desastre a mar como desearla
Virgen de los aullidos más de mente
Erecta su vientre la profundidad
Que licor de gran sombra hervía
Torre de la realidad que estalla en Dios
Beso que invoque lo detenido
De ninfa o muerte que busque
(Poema inédito de Salomón Valderrama Cruz, poeta de Lima, Perú, autor de los libros Facción de imperdido al arte [2006] y Amórfor [2008])
Su blog: http://musicadelfuturofrio.blogspot.com/ )
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SALOMÓN VALDERRAMA CRUZ
CÉSAR BANDIN RON

hostia pegada al paladar
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hábito de las larvas
hace con sólo pronunciarlo
hacemos un pozo en la tierra blanda
haga del dentista su mejor amigo
halcón adiestrado para cazar grullas
hasta que suene la campana
hazañas y fracasos amorosos
herpes que la hacía más atractiva
hielo de la fiesta
hierbas que lo harían posible
hijo del que fuera zaguero de boca
hipo justo en el momento de pedir
historia que forma parte de otra historia
hombre con asma en la ducha
hombre con cabeza intercambiable
hombre haciendo de perro
hombre con vestido entre claveles
hueco en llamas bajo nuestros pies
hueco en una pieza en el que encaja otra
humilde de ojos
huso de marfil con que devana la seda
.
(César Bandin Ron, Sumamente hormiga, Buenos Aires, Ediciones del Eclipse, 2006)
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CÉSAR BANDIN RON
ADOLFO CUETO

CARRETERA DE IDA Y VUELTA
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Tan sólo hay un camino hacia la madrugada,
y lo saben tus días, y lo asfaltan los años. Lo acantilan
las grietas del alcohol. Nos adentramos
allá, con paso firme, entre los últimos
desheredados del atardecer. La noche va poniendo
las cosas en su sitio: lame al débil, arropa al
despojado, te acaricia
con sus uñas de plata; ves su falsa peluca, sus
templos y sus dioses derrotados, a quien busca
en lavabos oscuros, a tientas, sobre un cristal
herido, la dosis de esperanza que le salve; a quien pesa
otros labios incendiados de deseo, de
llaga abierta; ves…
(Etcétera.) Son jirones
de carne, de tiempo: diversos
momentos, maneras, lugares, pero
un solo camino,
.
sí. Tan sólo hay un camino
hacia la madrugada. Y estás
de vuelta tú ahora, ahí –de vuelta otro poco–. Estás
sintiéndote quizá extraño,
sintiéndote quizá lejos,
cuando ir y volver son ya lo mismo, las mismas
palabras secas, cansadas (como esa
nicotina del insomne). Como estas
palabras sin sueño ya,
palabras solas, que hoy son
carretera de ida y vuelta.
.
(Adolfo Cueto, Palabras subterráneas [2001-2004], Sevilla, Renacimiento, 2010).
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ADOLFO CUETO
LUIS ARTIGUE
A PROPÓSITO DEL RITMO SÓLO ESCRIBIRÉ EN EL REVERSO DE ESTAS CREDENCIALES QUE TUS SUSPIROS SINCOPADOS SON COMBUSTIBLE DIESEL PARA MI CORAZÓN.
En el peor momento
música que emborracha
como el brandy de tu piel
blasfema y ciclotímica aunque pura en ocasiones.
Música sin preceptos como de niño santo
que llora cuando observa los dientes de una sierra
pues intuye la sangre. Música fornida
sobre un silencio nítido mientra gira el vinilo
-Dexter Gordon está siempre cerca del trance
o del nirvana etílico con su saxofón álgido-
y escuchar es amar lo imperfecto que gira,
lo irrepetible, eso, lo que tiene un sentido
no rentable, imposible, difícil de creer
como la muerte lenta más cercana y decible
que nos hace filósofos.
Dexter Gordon inventa
para que imaginemos porque no es la costumbre
sino la valentía moral innovadora
lo que permite al tiempo desmoronar imperios
y avanzar pensativa, loca, musicalmente.
Lejos y muy adentro suena un saxo tan crudo
que parece un pretexto. Irradia intensidad.
.
Oh, ¿sabes nena?
Este disco cruza como un rayo por nuestro respectivo
miedo a la oscuridad.
.
(Luis Artigue, Empezar por el número tres [Poesía 1995-2005], Colección "Provincia" de Poesía, León, Diputación de León, Instituto Leonés de Cultura, 2008)
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LUIS ARTIGUE
JAVIER CEVALLOS PERUGACHI

OFELIA CITY
.
I
I
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A los viernes pertenece el fulgor del cuerpo,
esa sensualidad que nos arroja al otro
y de aquel a otro, nuevamente,
hasta que ya no reconocemos las heridas.
A los viernes pertenece el fulgor del cuerpo,
esa sensualidad que nos arroja al otro
y de aquel a otro, nuevamente,
hasta que ya no reconocemos las heridas.
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Las voces del pasado resuenan entre nosotros,
replegándose con un gesto imperceptible.
Las voces del pasado resuenan entre nosotros,
replegándose con un gesto imperceptible.
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El cuerpo tatuado del amante
es un palimpsesto de caricias y labios:
será la misma piel pero se sabrá distinta
y anochecerá y amanecerá, nuevamente.
El cuerpo tatuado del amante
es un palimpsesto de caricias y labios:
será la misma piel pero se sabrá distinta
y anochecerá y amanecerá, nuevamente.
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JAVIER CEVALLOS PERUGACHI
PABLO MÉNDEZ

AGENDA
.
nunca pensé
que mis amigos
morirían,
y sin embargo
voy tachando
nombres
en mi agenda,
como un pobre
solitario;
.
inútilmente
les espero
en los bares,
inútilmente
su voz
en el teléfono,
su carta en el buzón,
.
dicen que la muerte
es algo
que solo
les pasa
a los demás,
mienten,
.
yo he muerto
con ellos,
tantas veces
.
(Pablo Méndez, La soledad del corredor de fondo, Madrid, Ediciones Vitruvio, 2004)
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PABLO MÉNDEZ
POETAS DEL ROCK XIX: TOM WAITS (III)
Little drop of poison de Tom Waits con subtítulos en castellano.
En este vídeo - no exento, como casi todos, de alguna incorrección ortográfica- podremos leer versos tan memorables como estos:
"El Diablo hizo el mundo/ mientras Dios estaba durmiendo..."
.
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POETAS DEL ROCK,
TOM WAITS
SERGIO GARCÍA ESPINOSA
.
VIVES EN ESTE MUNDO
.
(Extraído del blog Las afinidades electivas)
.
y nadie ve a través de la niebla vives en este mundo anestesia incluida de por sí de por ti ya eres hombre hoy olvida la insurrección y juega juega juzga usa el photoshop y haz un par de cosas importantes hombre de hoy ayer es la muerte que precede a todos los poemas ayer es por tanto lo mejor de tu vida
.(Extraído del blog Las afinidades electivas)
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SERGIO GARCÍA ESPINOSA
ANÍBAL NÚÑEZ

.
La vida es la ruleta
en que apostamos todos el amor es algo
maravilloso el tiempo
es oro nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar
que es el morir España
es una grande y libre
el trabajo es salud los sueños sueños
son obras son amores
y -aparte de poesía- qué eres tú?
.
(Aníbal Núñez, Obra poética completa, Madrid, Hiperión, 1995)
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ANÍBAL NÚÑEZ
BATANIA

EL SEMEN
.
.
Frecuente y triste historia
la del poeta elegido,
afable y partenonio,
nacido entre cornalinas
y el ocho de la abundancia,
humilde con aeroplano,
matrícula en la solapa,
mezclado en polietileno
y clases particulares,
laborioso, aplicado,
brillante, con facultades,
de familia democracia
y viajes alejandrinos,
erasmus, griego, piano,
biblioteca centenaria,
a salvo de taras físicas
o relámpagos sexuales,
un muchacho inmaculado,
un muchacho ejemplar,
un orgullo y un modelo
que,
sin
embargo,
todavía no ha firmado
una sola línea propia,
un solo verso distinto,
una púa de talento,
y sus trivios y cuadrivios
solamente le han servido
para nada que decir,
su gramática exacta
para nada que decir,
nada sabe del sufriendo,
nada sabe del llorando,
no tiene resentimientos,
nunca hambres ni violencias,
ningún afán de venganza,
qué cosa sea el miedo,
le falta semen, el semen...
.
(Extraído del blog Batania)
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BATANIA
FULGENCIO MARTÍNEZ
POESÍA ESPAÑOLA (1979-2010)Cuarenta años
ensimismada,
comprada por metros
en el corral de la crítica,
pusieron su nombre
en la lista
de objetos perdidos.
Los pasos censurados
le dieron la puntilla:
trajeron el cansancio,
la renuncia,
la huída
del compromiso.
Cuando llegó la libertad
a mi país, ya estaba encinta
de poetas ombligados
a guardar silencio
sobre su tiempo crítico.
.
(Fulgencio Martínez, Revista Ágora, papeles de arte dramático, nº 18, 2010)
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FULGENCIO MARTÍNEZ
DANIEL RABANAQUE
treintaicuatro
.
encerradas las emociones
bajo la llave de un mundo
que se sacude belleza
al igual que un perro pulgas
.
yo no soy tú soy tú
soy otro escúchame
que desde lejos pelea con tus fantasmas
.
.
treintaicinco
.
dudo entre explotar yo mismo
esta tendencia a la pureza que hará que me salgan alas
o dejar que se prostituya libremente
.
(Daniel Rabanaque, Vaho en el cristal, Point de Lunettes, 2005)
.
encerradas las emociones
bajo la llave de un mundo
que se sacude belleza
al igual que un perro pulgas
.
yo no soy tú soy tú
soy otro escúchame
que desde lejos pelea con tus fantasmas
.
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treintaicinco
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dudo entre explotar yo mismo
esta tendencia a la pureza que hará que me salgan alas
o dejar que se prostituya libremente
.
(Daniel Rabanaque, Vaho en el cristal, Point de Lunettes, 2005)
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DANIEL RABANAQUE
POETAS DEL ROCK XVIII: JOE STRUMMER
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JOE STRUMMER,
POETAS DEL ROCK
EVA VAZ
SAGA FUGA.
Sé que no me has borrado
como se borra un sueño.
Vivo.
Hay una playa que recuerda
en cada una de sus piedras.
Vivo,
y no, no me soñaste
ni yo te mentí cuando te decía aquello,
tú sabes, eso.
Ayer escuché a los Violent Femmes
y no puse cara de muchacha triste.
Eso sería peor que tener cara de muchacha triste
cuando el pasado me destroza el cuello
y lo aprieta
y tengo un silencio con piedras
y puñados de arena en los ojos.
.
Yo no te soñé.
Te lo pueden decir mis venas anestesiadas de entonces.
Te lo puede decir la decepción
que se hizo una casa bajo mis vértebras.
El luto de mi inocencia.
Su muerte.
.
Te amé y te olvidé al mismo tiempo.
Con disciplina.
Mi trato crónico con el dolor me fue útil.
A ti, el dolor sólo te enseñó
a contarlo y a compadecerte.
A mí me hizo piedra.
A ti ceniza.
.
Y hoy no necesito que existas.
.
Llora esta noche.
.
.
(Eva Vaz, Frágil [ Antología 2001-2009], Tenerife, Baile del Sol, 2010)
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EVA VAZ
GUILLERMO PILÍA

CABALLO DE GUERNICA
.
XLVIII
.
¿Hay más allá de la muerte resacas
de afectos y de odios, que se extingan
o alimenten, como aceite evangélico?
En todas las endijas de las tumbas
entra esta hierba amarga de mis dudas
como dedos en una cabellera.
LII
.
Cae la tarde, el perdón, una niebla
suburbana. Tu pena es solidaria
con el dolor de todo lo que nace.
Es sencillo tu mal:
crece como la barba y el cabello,
como malezas de un bosque difunto.
La boca abierta a las estrellas
lloras como el caballo de Guernica
.
(Guillermo Pilía, Caballo de Guernica, Ciudad de La Plata - Buenos Aires, Argentina, Ediciones Al Margen, 2000)
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GUILLERMO PILÍA
JESÚS CÁNOVAS
A LA DESNUDA VIDA CRECIENTE DE LA NADA.
IX
.
Quizás la muerte aceche, insondable,
en el fondo del día, gire y rompa
excusas tras los ámbitos alegres,
o duerma con su noche deforada.
.
Quizás la misma hondura de las cosas
resuene como un eco inamovible
de inconciliable azar cerrado, soplo
oscurecido pronto en su presencia.
.
Quizás el gesto, sólo el gesto tiemble
vacío de los días, imposible,
en la noche vibrante, sola y cierta.
.
Quizás entre los sueños incesantes
el polvo ruede, logre su discurso
al vuelo de las horas con su paso.
.
(Jesús Cánovas, A la desnuda vida creciente de la nada, Madrid, Betania, 1989)
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JESÚS CÁNOVAS
BEN CLARK
ACERO INOXIDABLE.
II
.
"Hijos de la bonanza" nos llamaban:
los que no conocieron ni hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados, observando
nuestro llanto con un gesto de sorna.
.
Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
-en un último gesto agonizante-
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?
La risa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminan hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.
.
También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables con el sufrido
por aquellos que ahora nos decían
"hijos de nuestra sangre", tan severos.
.
Aunque a veces, es cierto, no era fácil,
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso al comezón,
al vacío que moraba en nosotros,
hijos de la bonanza;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos.
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(Ben Clark, Los hijos de los hijos de la ira, Hiperión, 2006)
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BEN CLARK
JOSÉ-MIGUEL ULLÁN

UN ESTERTOR superficial no basta.
Prever la hora y regresar, sumisamente, al barco cuando más sopla el huracán,
aun irrisorio, empieza a ser más justo.
Pero la estafa criminal redobla.
como venganza o saciedad, la epístola. Y no su clueco contrincante, el himno.
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(De El desimaginario, en Manchas nombradas, op. cit.)
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JOSÉ-MIGUEL ULLÁN
GEORG TRALK

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Ah, la locura de la gran ciudad cuando al anochecer,
junto a los negros muros, se levantan los árboles deformes
y a través de la máscara de plata se asoma el genio del mal;
la luz con látigos que atraen ahuyenta pétrea noche.
Oh, el hundido repique de las campanas del crepúsculo.
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Ramera que entre escalofríos alumbra una criatura
muerta. La ira de Dios con rabia azota la frente de los poseídos,
epidemia purpúrea, hambre que rompe verdes ojos.
Ah, la odiosa carcajada del oro.
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Pero una humanidad más silenciosa sangra en oscura cueva
forjando con metales duros el rostro redentor.
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(Versión de Helmut Pfeiffer)
(Versión de Helmut Pfeiffer)
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GEORG TRAKL,
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