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FERNANDO SARRÍA




MÁS ALLÁ DE LA TARDE

Más allá de la tarde y de los pronombres personales
hay una certeza desnuda donde caben mis manos
que sangran con los cristales rotos de la realidad.
Respiro como un faro marcando los segundos,
siento la luz entreabrir los montes,
girar buscando el horizonte,
perderse entre la sombra
que late en el silencio del bosque
y la lejana vigilia del océano llamando a mi corazón.
Revolotea un pájaro imperceptible con sus alas heridas.
La soledad en su alambre duerme inquieta
mientras que yo camino por la noche
y en la azotea veo el universo.
Tal vez ciertos astros
han dejado signos azules en el tiempo,
la suave pendiente de la tristeza,
la dulce caricia de lo inexplicable.


(Poema extraído de su blog Fernando SarríaLa poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco)

JOSÉ VIÑALS




De ELOGIO DE LA MINIATURA


Lentas las piedras
y más lentos los pájaros.
Comienza el mundo
a detenerse.

El sencillo
argumento
de la vida:
libando
ha muerto
el colibrí.

Son estorbo
las vísceras.
Es estorbo
la orina.
Y la sangre.
Y el alma.


(José Viñals, Elogio de la miniatura, La Poesía, señor hidalgo,  2002)

RAFAEL VALLADARES RÍOS



DESALIENTO CONSTANTE

Este cansancio no lo podrás apreciar
Jamás
En las junturas de mis huesos corroídos
O debajo de mis ojos en media luna
Ni en los ventrículos de mi corazón
Afligido.

Es un retroceder de las estaciones
Un trastocar de los vientos que ya no suspiran
Una marea que sube y que ya no baja
Pues le hace falta la fuerza para sucumbir a la penosa
Gravedad de la luna.

Este desaliento es constante
Inigualable
Y se exhibe vanidoso en los contornos moribundos
De las caras de los pobres
Que a mi par
Vagan por las calles.


RAMÓN SANZ


FINAL


Si nada ocurre más que el tiempo y su ilusión,
un sucesivo y fabuloso ayer
semejante a sí mismo, semejante a su sueño,
a su irrepresentable predicado,
si nada, nadie aprueba tu presencia
para que puedas ordenar el infinito
progreso en tu destino sin origen,
si para ti ser sólo es ser lo que serías de haber sido
el que quisiste ser y no supiste,
dejar que pase todo sin que suceda nada,
permanecer sin causa y sin proceso, 
entonces, si no sabes quién eres,
si no sabes qué quieres, si no sabes qué tienes,
deja ya de quejarte y muérete,
o levántate y anda.


(Ramón Sanz, Todo prodigio cansa, Algaida, 2009)

JUAN VICO



BALADA

Acribillado el sueño,
caen a plomo
sus alas
de piedra, intactas.
El espinazo de la noche
rasga el cubo de la basura.
Balas al aire
celebran otra muesca
sobre la lava helada,
la sangre fría, el nácar malva
del alba.

Muy buenos días,
mi malherido amor.


(Juan Vico, Víspera de ayer, Pre-Textos, 2005)

ERIC LUNA



GRAZNIDO

He visto a las mejores mentes de mi generación
corrompidas por un sueldo ingrato
y sus vidas entregadas
a una causa, a una patria.
Portando armas.
Los he visto hacer de perchas
de uniformes
que quedarían pequeños
a cualquiera.
Patrullar por la Ley y el Orden.
Echar de comer a los cerdos
para luego servir de carne para cerdos.
Y los que yo creía más inteligentes
hablan mucho y no dicen nada.
Lucen símbolos
acreditaciones
y escudos
y banderas
que no les representan.
Al menos son parte de algo, me digo,
al menos… ¿De qué formas parte tú?
Ellos, que fueron mis amigos, seres puros,
sin un ápice ahora de pasión en nada.

Créeme,
sé lo saladas que saben
las lágrimas de Ginsberg.

(Eric Luna, Poesía de guerrilla, Groenlandia, 2012)

ANNA GENOVÉS




REPTO

                                                                            (Dedicado a Leopoldo María Panero)


 
Yo también repto, por las paredes, por el techo…
Sobre las hojas que derrama mi pluma yerma,
y sobre las flores que hay en mi tumba.
Yo también repto, por mi España espesa…
Como la muerte de un espectro.
Yo también repto, por la sangre de mis venas
inyectadas en alcohol etéreo.
Por los huesos que me mantienen erecta
aunque quiera seguir por el suelo.
Por mi corazón que late y se debate
entre tu amor, muerto,
y el de otro hombre que, infecto…
Vuelve sus ojos hacia mí cuerpo yermo.
Yo también repto, igual que los cocodrilos
por las aguas encharcadas.
El fango que se diluye cuando llueve
 el agua que no se detiene y me hace que vuele.
Vuelo, vuelo por los aires de las obscenidades
de las marionetas que como tú y como yo
mueren de hambre.
Hambre de carne fresca, de sangre joven
de montones de mierda que se sumen en el desorden.
Ya no repto, me cortaron las patas
y mi España se quedó sola como una estatua.
Hijos del Cervantes que somos, hijos de Judíos y de ratas,
hijos de los infiernos que por la mañana se levantan.
Muere una y mil veces, hijo de la nada,
y sucumbe a tus placeres de alcohol sin agua.
A las mujeres de bajos fondos
y a los sin techo que no hablan.
A la blasfemia del ateo
y a la del católico creyente.
Sucumbe a la vida, sucumbe a la muerte,
suicida el aliento que respiras y que después devuelves.
No mires atrás, pues nada queda…
Nada que amar y nada que te envuelva.
Aquí, en la esquina donde lloraste por primera vez
en la esquina donde naciste, donde
abriste los ojos por primera vez…
Dónde te esperaba una familia que no viviste
y donde te odiaron por primera
y última vez.


(Poema extraído de su blog MEMORIA PERDIDA

LUIS MIGUEL RABANAL




LAS TRAVESURAS

Hay ruidos en la calle
que preferirías no escuchar desde tu mesa,
encienden en tu cuerpo viejas luces tristes.
Cada lunes es muy sano  asumir
que te has ido, que no resiste tu boca
esperarla más a las cinco bajo el Roble.
La nostalgia cabe en su  mano,
y te culpas por haber soñado que soñabas
con soñar sobre su pubis.
Las frases que pronuncia
el atormentado que crees conocer,
las que nombraban tan bien los días felices
que alguien olvidó tachar
de tu almanaque,
reposan al borde del  camino.
Lo mismo que aquellos mineros acribillados.
El que escribe que la existencia no basta para
acostumbrarnos a ella, que el amor te retiene
con sus muslos cerrados y blancos y tibios
y anochece temprano
voto a bríos que no é um fingidor.
Tampoco es difícil pensar que si una vez
el delirio, profusamente, mojó sus cabellos
por qué no iba a terminar ahora
de calentar con veneno la comida.
En sus ratos libres se esconde a la sombra
de algo, no se para a dilucidar su futuro.
Mientras, tú cruzas
las piernas que no tienes para mitigar
las manías y toses con decoro.
Mientras, bajo tu glotis hay burbujas y mimos.
Él dice: bombonero de oxígeno, no te tardes
que me muero, o no es eso lo que dice.



(Luis Miguel Rabanal, Música para torpes, Baile del Sol,  2012)

GABRIEL ALEJO JACOVKIS



POBRE MÚSICA


Pobre música que suena para nadie.
Tristes borrachos que no bailan
y mujeres que no ríen en los bares.
Y los bares que se cierran
oscuros en su pena.
Pobres los payasos de sonrisa congelada,
y los niños que no entran en el circo.
Nadie llora en la ginebra.
El gato rasga su reflejo.
Hay vacíos que se llenan con silencios.
Hombres que alimentan la mentira
de las hembras que se cruzan en su historia.
Novios fallidos. Vidas huecas.
Pasados que no existen
se alejan caminando por la calle.
No hay nadie que pronuncie
la palabra soledad.


(Poema extraído de su blog Para mí un cortadoEscritos de Gabriel Alejo Jacovkis Polak)

MANOLO MARCOS


NOCTURNO

La noche, su fresco bocado de vida muerta,
me reclama. No es un halo de sombra.
Ningún cortejo fúnebre de estrellas
titubeantes, presas en su luz imaginaria,
coronará esta ristra de palabras
colgadas al azar de cualquier viento.

Quisiera para mí la timidez salvaje de la bruma.
O para darla acaso mejor.
Para dejarla en pago del amor
que muy seguramente habremos recibido.
Como sin acordarnos casi.
Sin hacer ruido.


WIKIPOEMA II

Secretas morfologías del alma
donde el pneuma se coloca
en un lugar de la mancha
ese abstracto paraje postmoderno
salpicado de famélicos quijotes
y aves de nido o llaves de sombra:
Góngora es un gong con ecos de retórica.

(Poema extraído de su blog  PLUS ULTRA. Ínfula de Barataria)

PABLO MÜLLER



AL MORIR PABLO MÜLLER


Cuando uno muere falta al otro
su hermosa y oscura mitad.
José Hierro

Al morir Pablo Müller supo que dejaba de ser Pablo Müller
— esa mitad hermosa y oscura que falta al otro —
y seguía vivo siendo otro

Pablo Müller deja las palabras a medias
como restos en un plato de comida
invocando a reunirse consigo a los muertos
con palabras pendientes a los no nacidos

Al saber Pablo Müller que al morir uno falta
al otro su hermosa y oscura mitad
dedujo que desde aquel uno de marzo en la playa
era un ser distinto
— radicalmente distinto — 
al que era antes de la muerte del hermano

Sintió desazón y miedo
durante años había adoptado una identidad falsa

Entendió entonces los desencuentros
que lo alejan de otros
— no eres el de antes —

Sacó de un cajón olvidado
documentos que lo fijan a un nombre:
una liquidación de despido
una vida laboral
una demanda de juicio
se preguntó si no suplantaba a alguien
si era delito.

Tras el desasosiego la culpa: tantos años
usurpador de otro, usurpador de si mismo — dijo
y respiró tranquilo: un gesto previo a la serenidad

Pablo Müller se preguntó por el responsable
de sus desmanes

En cuanto fue capaz de restar la ironía a su pensamiento
se dejó la complacencia en el cenicero
vio el oscuro lugar donde eran sus palabras
refractarias al roce de su compasión y tristeza
frío agujero por el que se escapa el tiempo

Pablo Müller se dijo que era hermoso ese vacío
que se alimentaba de su calor y de su nombre.



(Poema extraído de su blog El cuaderno de duelo de Pablo Müller)

SARA R. GALLARDO



TAMPOCO YO

Los periódicos locales
no publican noticias
que hablen de suicidios.
Voy aprendiendo el oficio.
Aprendo a callar.
Qué huérfanos
se quedan los muertos
arrojándose
desde los puentes de Norma Jeane
desde ese puente herrumbroso
que huele a azufre.
Ese puente feo.
Tú tambaleante,
un bebé en tu vientre:
simbólicamente yo.
Los periódicos
nada dijeron
cuando quisiste morir, madre.
Tampoco yo.


(Sara R. Gallardo, Epidermia, El Gaviero, 2011)

JESÚS JIMÉNEZ DOMÍNGUEZ



FRECUENCIAS DE ONDA CORTA


Vas a comenzar un viaje.
Atravesarás arenas movedizas,
bancos de niebla, pozas insondables.

Disponte a percibir las señales secretas
que las cosas de la tierra emiten para ti.

El insecto que vuela a tu alrededor,
¿qué contraseña, qué promesa de jardín te trae?

El fuego blanco de la nieve en las copas,
¿logró acallar el fuego verde de los árboles?

La hoja que, a orillas del río, se separa
de la rama del arbusto y cae, ¿podrá unirse
a la rama exacta del agua sin que la rompa?

Llegan ondas de un lado al otro de tus sentidos:
lograste sintonizar un dial secreto del mundo.

Pero te detienes al borde de esta página
y hallas una frecuencia en tu interior,
una transmisión. Un mensaje de ti, atiéndelo.
Es tu corazón paciente: ese traductor,
ese amanuense, ese oficinista incansable
poniendo comas veinticuatro horas al día
a cuanto el asombro profusamente le trae.


(Jesús Jiménez Domínguez, Frecuencias, Visor, 2012)

RAEL SALVADOR



CADÁVER EXQUISITO


“La multitud imbécil ha encontrado
bello o poético lo que en el
fondo no es sino un desesperado
un apasionado llamado al asesinato”

                                              LUIS BUÑUEL



De la vieja boca de la iglesia
asoma un sapo aplastado
sosteniendo sus tripas
al paso de los niños
que babean catecismos

Del lado izquierdo
el espejo se desangra

frente a mis ojos
Vírgenes de bustos firmes
disfrutan la infértil
pasión de la soledad

Sus miradas buscan a los enanos
sus lenguas acarician inmundicias

Y un agitado Chien Andalou
acostado sobre las mitras
de la ensoñadora Edad de Oro
saborea una navaja de afeitar
que desgarra su viscoso y palpitante ojo
en una jugosa agonía de placer sexual

Alrededor de la pantalla
los bufones duermen soñando látigos

Y en lo alto un cazador observa
el tranquilo sanitario de Dios.



CADÁVER ENSANGRENTADO



Estoy seguro
¡maldita sea!
que un puerco Dios
ensució tu vida

Desangrado
en cuatro ángulos
humilló el cuerpo
coaguló al vino
amaestró tu Alma

Allá abajo
arrodillada estás

Humedecida estás
incierta
desollada
envilecida
malograda

¡Allá abajo!
donde hierve
la saliva de Satanás
rivalizado

¡Allá abajo!
donde en laberintos
la noche suelta
tus llantos bíblicos

Allá


Abajo 



(Poemas extraídos del blog EL CHARKO / mar con sed)

ANA VEGA


nunca madre nunca fondo definitivo
ni la forma exacta a la que agarrarse
sólo huecos que provocan frío intenso
tormentas devastadoras y latitudes desconocidas
que marcan el paso de las horas y definen
con recuerdos tu rostro en el espejo
la forma de mirar y ver por dentro
la realidad mañana cuando todo hoy
haya sido ya desperdiciado
roto
para siempre


                        fondo hambriento

                                   fondo
                                                           al fin y al cabo


(Ana Vega, Herrumbre, Groenlandia, 2012)