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AMABLE ARIAS



Los ojos
esos ojos que las personas tienen en la cara
no miran ya de frente
¿Dónde está la mirada altiva del rebelde? 
    
***
El indio piel roja miró la tierra
y enrojeció
mi cara
la vergüenza me trastorna a mí
y maldigo ser blanco bajo la historia.

  ***
Bien,
neurótico, perdido el poeta
abre sus patas-piernas gigantes y duras
de palo andino o de tuérgano
                                      sobre una banqueta
                                      posa pata-con-uña
                                                            y espera
un dolor terrible-agudo-brutal. Por fin
mea, escupiendo una piedra
parto feliz.


(Amable Arias, Sobre el vaivén de las cortinas. Poemas y maquillajesInstituto de Estudios Bercianos, 2003)

RAÚL CAMPOY GUILLÉN



NO ES FÁCIL                         
 
De alguna manera
quiero andar como escarabajo por tus senos,
vaciarte de latidos,
inflar tus pulmones de mi aliento,
pues sucede que hoy mis pupilas
se dilatan de buscarte
y busco una hamaca en el arco iris
para compensar la falta
de los volantazos de tu cuerpo.


(Raúl Campoy Guillén, Donde casi amanece, Celya, 2010)

BEGOÑA LEONARDO




UNA AMAZONA ASFÁLTICA

He querido muchas veces
cruzar la calle y vivir la vida de otra.
Sentirme la mujer que se sube a ese taxi
una carrera incierta y misteriosa.
Ser la que en el cine besa a un hombre que no es el suyo,
la que toma de la mano a una niña
muy distinta a la mía.
Ponerme el sombrero aquel
que parece un nido de golondrinas
y atreverme como esa,
con una minifalda que corte la digestión al de enfrente.
Ser la chica de la panadería
despreocupada y tontona
que dedica miradas alegres y consoladoras a cualquiera.
Cometer algún delito
del que no arrepentirme
y correr sin permiso
y gritar
y reír desencajada...
Ser una amazona asfáltica
fuera del tiempo y la ley
surcando cuerpos
devorando aleluyas
con los labios extenuados
y las mandíbulas doloridas
de morder lo prohibido.


(Begoña Leonardo, No frenes la lengua de los pájaros, Groenlandia, 2012)

FRANCISCO JAVIER ILLÁN VIVAS



LAS PALABRAS

PICADAS por el tiempo,
ya no danzan
perdieron el alma
en un recodo olvidado
su eco surge
del oscuro pozo
donde la voluntad no llega
aunque la soga se estire.
Han vivido tanto
que perdieron sus adjetivos
cansadas de encubrir conductas.


(Francisco Javier Illán Vivas, A mi manera, Ediciones Vitruvio, 2012)

ALEQS GARRIGÓZ




DEL MAÑANA
  
¿A qué hablar del mañana imposible 
si el hoy nos corroe con su lepra incurable? 
Si el ambiente es un siempre un cúmulo de sustancias mortales  
y respiramos sólo para oxidarnos más, y más. 
Si siempre, para siempre, caerá la noche sepultándonos, 
matando la ilusión, arrasando la esperanza. 

El es hoy que se nos va tan lentamente. 
Impotentes nos rendimos al naufragio. 
El hoy que toca a nuestra puerta exaltándonos, 
dejando una carta vacía, abatidos los ánimos. 
El hoy cayendo como gotera en el sueño, 
como el cabello que se desprende  
cuando te estás peinando frente al espejo. 

Porque no hay futuro. 

Porque hablar de lo que vendrá 
es anticiparnos a querer asir la niebla, 
es señalar en el mapa un tesoro que no existe. 


(Poema de Aleqs Garrigoz extraído de http://www.artepoetica.net )

ALEXIS DÍAZ PIMIENTA



AMENAZA DE PANDEMIA


Cuando la poesía
se extienda como una pandemia
de nada servirá usar mascarillas
o vivir encerrados para no contagiarnos.

El llanto contenido será un síntoma,
el insomnio, el hipo, la tristeza.
Cuando la poesía se extienda como una pandemia
de nada servirán los controles prosaicos,
el cierre de fronteras,
el silencio decretado por ley
en todos los países.
No alcanzarán las camas en los hospitales,
las donaciones misantrópicas,
los conciliábulos pedestres.

Cuando la poesía se extienda
como una pandemia
ni los políticos estarán a salvo.


(Poema de Alexis Díaz Pimienta extraído de la revista Bora, nº1, 2012)

LUIS LUNA




Habitas quicio / de una puerta cerrada / te persigues / como 
si hubiera algo más que cuerpo / tan expuesto a la herida / otra luz más allá.

Que cicatrice.


*  *  *


    Con el cuchillo dulce / del silencio / la sílaba / apuñalas.

      Sangras la voz.

      Para que duela.





(Luis Luna, Umbilical, El sastre de Apollinaire, 2012)

RICARD MILLÀS



SEXUS


la historia es corta

tanto como un cigarrillo
apagado
por un pisotón

dos cuerpos desnudos

jadeando en una niebla de
Marlboro

Tom Waits marca el ritmo
de las sacudidas

y

el infierno huele a cenicero.

el amor a salido a paseo

el sexo es un gladiador
ensangrentado

tirado

en la arena y sin condones.



(Poema de Ricard Millás extraído de Revista de poesía TIGRE Y PALOMA)

ENRIQUE GRACIA TRINIDAD



RITUAL GENTIL


Para anudarse los zapatos
es preciso encorvar nuestra figura.
Rito de la oración de la mañana,
genuflexión sin una imagen,
rezo para la tierra,
única inclinación de los perversos. 


Estoy seguro de que Dios
adora los zapatos. 




(Enrique Gracia Trinidad, Siempre tiempo, Colección Juan Alcaide, 1997)

MIGUEL MARTÍNEZ LÓPEZ


LAS PALABRAS Y LAS COSAS


Yo no lo recuerdo
pero mi madre me cargaba en brazos
cogía entre las suyas
mis dos pequeñas manos
que no eran manos todavía
que eran ruiseñores mudos y ni eso
que eran cabos sueltos
y me obligaba a tocar los objetos de la casa
uno a uno.
Me presentaba el mundo,
consciente supongo,
de que el mundo se conquista con las manos.
Naranja, cuchara, libro, nariz, hermana,
inaugurando los sonidos
me ofrecía sus texturas y sus formas,
para que yo ensamblara mentalmente
las palabras y las cosas,
para que yo tendiera esa cuerda necesaria
entre vivir y pensar,
para enseñarme en fin…
la piel de las palabras.

Mi madre, al final nunca lo supo,
logró lo que quería
yo  terminé más o menos
llamando a las naranjas por su nombre.

Pero aunque el mundo hasta hoy
me siga pareciendo incomprensible
y  aquella cuerda se deshaga con la lluvia
lo que de verdad le agradezco
en noches inflamadas como ésta
desde aquí
desde el oro azul de sus palabras
es este afán incorregible
por tocarlo         
todo.


(Poema extraído del blog de Miguel Martínez López mis pies de mono)

FULGENCIO MARTÍNEZ



CUENTA FINAL
                                                                  
                                               1
  
                                      Partimos, con la voz caliente,
                                      siguiendo la decisión de hacer
                                      poesía con un resto de luz
                                      que salvamos del pánico.                     
                                     
                                      Poesía en combate y abrazo
                                      con el tiempo de pánico
                                      y ruidoso silencio que nos tocó vivir,
                                      no textos ninfas ni recetarios
                                       para un expositorio.

                                      Poesía iluminadora, no iluminada,
                                      poesía con los mimbres que encontramos,
                                      que no eran nuestros ni estaban en un libro
                                      disponibles en orden alfabético de autores.
                                     
                                      Se nos cayeron de las manos canciones
                                      de juventud, y despacio
                                      tuvimos que ir abriendo los labios de nuevo
                                      sobre las letras y los sonidos de las palabras.


                                             3

  
                                      Como el idealista Robin Hood de Cervantes
                                      o como Rimbaud, fijé vértigos
                                      y levanté en la arena,
                                      pero estuve erguido un momento,
                                      venciendo el pánico y la confusión,
                                      en plena luz y en la plena dignidad
                                      del verso y de la palabra:
                                      y eso es todo lo que importa.       



(Fulgencio Martínez, Prueba de sabor, Renacimiento, 2012)

CARMEN BELTRÁN FALCES



DE REPENTE LA COSTUMBRE DE VIVIR


De repente la costumbre de vivir 
nos resultó dolorosa.
Con el vértigo en las venas intuimos
el absurdo de nuestra finitud
y de la mecánica
(dormir, comer, trabajar
dormir, comer, trabajar,
morir cada día).
Comprendimos
que jugar a ignorar el tiempo
apenas logra silenciar un rato
los labios de la herida abierta
que supone seguir vivos.


(Poema extraído de la antología, coordinada y prologada por Vicente Muñoz Álvarez, 23 Pandoras, Baile del sol, 2009)

GERMÁN GUIRADO



HAY GENTE


Hay gente que se dedica a la prostitución
porque carece de la mínima
capacidad imprescindible
para travestir el dolor en belleza.

Hay gente que se dedica a la literatura
porque carece de la mínima
belleza imprescindible
para la prostitución.


(Germán Guirado, Menos tú, El Gaviero ediciones, 2007)

ÁNGEL GÓMEZ ESPADA



LA AMAZONA ENSILLA

Ven, Lisi, acércate,
no tengas miedo de un jorobado,
ven a este lado de la habitación,
aquí donde las sombras cubren mis defectos.
Sal de la luz, Lisi, ven, acércate,
siéntate sobre mis rodillas
y viaja sumisa al centro de mi boca.
No me hagas salir,
vagar por callejones infectos,
bajar hasta los arrabales
persiguiendo tu olor, enardecido.
No me hagas buscarte
en otros cuerpos sucios,
en lenguas insípidas,
que apenas saben de la vida.
Ya sabes lo nervioso que me pone
no hallarte puntual en la cita
que nos deparan los burdeles.

Anda, no seas niña y ven.
Estoy harto de beber solo
y que el imbécil de tu novio
pague del champaña mis facturas.
Que esta noche sólo me apetece
reposo. Sobre tu vientre.



(Ángel Manuel Gómez Espada, Cocinar el lotoBubok, 2008)

NIEVES CHILLÓN



En la noche cuadrada
a la hora violeta del reencuentro
Penélope se suelta los cabellos, los lazos de la blusa
y desteje despacio una canción azul.

Sus largas hebras dictan un nombre sobre el lecho
mientras ella se mece bajo el árbol talámico
con una extraña fruta entre los labios
y una gota en sus pechos de virgen primigenia.

Penélope del mar del algodón,
noche a noche deshilas tu tristeza
a la luz de las velas, tienes
el corazón desmadejado y la voz de café.

El propósito falso de tu día
es un blues deshilvanado cuando llega la tarde
y tu voz es redonda y negra como el hueco
de la trompeta dorada del viejo Webster Baker.

Penélope, ¿hasta cuándo el inmenso telar de tu desvelo
si nunca más llegaron noticias de los barcos?
Mientras cantan los pájaros
sostienes dos agujas en señal de derrota.


(Nieves Chillón, Morning Blues, Cuadernos del Vigía, 2006)

ANTONIO GRACIA



ANTONIO GRACIA EN LOS INFIERNOS

Al tercer día no resucité.
De pronto me sentí como un naufragio
y, entre las olas, mi ceguera incierta
miraba crisantemos en el fuego,
un túnel sin tiniebla, estrellas rotas
y a Dios besando un labio de Satán.
Había una mujer de fuego amando,
ángeles trepanados, santos rubios,
muertos que resucito en mi memoria,
vírgenes antropófagas y oscuras,
cruces desordenadas y una lluvia
como una sensación de amor profundo.
En las cenizas del volcán eterno
se levantaba triste y melancólico
un pecado con forma de varón.
Después volví a subir como un ahogado
al mástil de la vida, y no recuerdo
más que una obstinación en la mirada
y la eyaculación de Dios sobre la Virgen.


(Poema extraído de sun blog Mientras mi vida fluye hacia la muerte)
                

NATXO VIDAL GUARDIOLA




DETRÁS DE LAS BOTELLAS

Ayer lo vi: no hay nada
detrás de las botellas.
La curva de la noche
no me acabó llevando a las palabras.
Se llama soledad.
Emborracharse solo
es el último estadio de la patología,
la metástasis brutal
de la tristeza.




(Natxo Vidal Guardiola, Atrás no es ningún sitioPoemas para diez mil kilómetros después, Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2006)

JEANNINE ALCARAZ



EL MARIDO SE QUEDÓ EN EL BALCÓN

Ella me acompañó hasta la puerta.
Sin encender la luz del recibidor,
me empujó suavemente contra la pared.
Con delicadeza tocó mi seno.
Su mano buscó la mía,
la introdujo debajo de la blusa.
Ella no llevaba sujetador.
Pude sentir la dureza del pezón.
Se pegó contra mí.
Buscó de mi boca una respuesta.
Yo, sumida en el asombro,
no me aparté de aquel cuerpo
cálido y oferente.
No me aparté...
Aquello despertaba algo nuevo en mí.
Algo diferente y, a la vez,
terriblemente tentador.

Yo creía que sólo me gustaban los hombres.




(Poema extraído de la bitácora de poesía de Vicente Velasco Montoya Ningún lugar)

IÑAKI ECHARTE VIDARTE



ÚLTIMA CARTA

A ti.
Sí, a ti.

A ti, que sonríes con mis ocurrencias.
A ti, que me agarras por los hombros.
A ti, que te imagino como yo.

A ti va dedicada esta lenta misiva.

Para que me mires a los ojos
      y te quedes así toda la eternidad.

Sólo para eso.
Nada más te pido.
Después podrás marcharte
                   como siempre ocurre

                                                     y olvidarme.


(Iñaki Echarte Vidarte, Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco, Ediciones Vitruvio, 2001)

MANUEL PUJANTE



PASOS A SEGUIR PARA OTRO DÍA DE MIERDA


Levántate a deshora, tarde,
muy poco descansado y empapado en sudor,
con ese mal cuerpo de las siestas demasiado largas,
come cualquier cosa, come mal y fuma hasta que escueza,
recuerda alguna anécdota, tal vez del instituto,
alguno de esos días que en la memoria
guardas como estiércol, para abonar
con mierda vieja el jardín de tu asco al mundo,
tírate al sofá (no te tires a nadie)
a ver la tele, deja que el tiempo pase,
deja que agosto haga su trabajo,
deja que la incomodidad te empape.
Mira por la ventana, ya estará oscuro,
comprueba en el reloj que has estado
viendo telebasura mucho más tiempo del que dicta
el sentido común  más elemental,
intenta que todo esto tenga algún sentido,
intenta que un poema se lleve de tu boca
este sabor asqueroso.A lo mejor en vez de un mierda eres poeta.
Intenta que todo esto tenga algún sentido.
Abre un Nuevo Documento de Word,
haz el imbécil durante diez minutos, no guardes los cambios,
desde que has abierto la página en blanco
ningún cambio merece ser guardado,
cierra el portátil, son las cinco de la madrugada,
hazte una paja y acuéstate, quizá mañana
escribas el poema de tu vida, de momento
no te pongas la alarma del móvil.


(Poema extraído de su blog Funámbulo Ciego)