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ODÓN SERÓN



LA SOLEDAD DE LOS RAÍLES

es como ver pasar un tren en dirección contraria
que momentáneamente te corta la vista de un paisaje
infestado de edificios clubs moteles
de hormigas con maletín
de ácaros con mochila

y te obliga a seguir leyendo las noticias locales
de la ciudad que desde tu asiento

sientes partir en dos



(Odón Serón, en Aquel agosto de nuestras vidas y 100 balas de plata clandestinas, Colección Planeta Clandestino, 2012)

CARLOS AURTENETXE



CLAUSURA DEL HOMBRE

La prensa afirma que han sido delicadamente prohibidas:
la encuadernación de los milagros
toda conjetura
las hierbas salvajes
las matemáticas modernas
la cocina regional y demás sentimientos
la luz soviética
toda práctica de acoso y derribo
las miradas inexplicables
toda forma de música
las fiebres puras.

El hombre ha sido clausurado.


(Carlos Aurtenetxe, Áspera llama, Bermingham, 2012)

KAREN VALLADARES




Conocí la poesía, la he visto en sus mejores y peores formas.

La he visto desnudarse ante mí, como si en verdad fuera el mejor de los amantes.

La he descubierto acurrucada comiendo las sobras que caen al piso.

La he visto suicida, sucia, nauseabunda,

la he visto llena de piojos,

de sarna,

la he visto tan detestable,

tan apestosa,

tan puta,

tan lunática,

tan esquizofrénica.

Nada de ella me espanta.

Conozco sus sabores y sus olores,

conozco cada rasgo suyo

y no le temo.

Pero ella sí me teme

y por eso huye de mí,

y se va temblorosa

a una boca donde mejor la pronuncien.



(Poema de Karen Valladares, de su libro Maldita poesía. Poema que también puedes leer en su blog: http://karenvalladares.blogspot.com.es/)

CARINA SEDEVICH



Si fuera feliz
nunca escribiría.
Soy de esa gente que
no tiene qué perder.
Como los hombres que viven
en las plazas
no temo que vean mi miseria.
La humillación es contagiosa:
no me apena.
Mi rencor es como un río.
Y mi moral es blanda.
Lloro siempre porque
soy de agua.
Ojo conmigo.
Calibro mal el dolor.

***

Es difícil horadar el alma.
Es difícil incluso aproximarse
como hace el sauce sobre el agua.
Cerca o lejos nunca fue importante.
Ni dentro o fuera
ni tuyo ni mío fue importante.
Lo importante era mirar el sauce
cómo se batía sobre el agua.


(Carina Sedevich, Como segando un cariño oscuro, Ediciones llantodemudo, 2012)

DAVID GONZÁLEZ


Los gritos de los que desaparecen
pueden tardar años en llegar hasta aquí.

CAROLYN FORCHÉ


EL PRESTIDIGITADOR


Era del tiempo de mis abuelos.
El general, el prestidigitador.
Tenía artritis. En las manos.
Y  le dolían.
Le dolían como un hijo a una madre.
Las manos.
Porque las tenía llenas de cadáveres.
El general, el prestidigitador.
Y ya no podía hacerlos

desaparecer.


(David González, La carretera rojaGroenlandia, 2012)

RAFAEL ESPEJO



AIRE VICIADO

Cuando nos falta fe para cremar la tarde
sostengo con el índice la llama de una vela;
y a esa luz palpitamos
de sombra en la pared,
pero no nos abriga.
Como no hacen hogar las mecedoras
(por más que ralenticen el tiempo de tenernos),
ni la mesa camilla, ni el frufrú de las manos,
los libros, la quietud, los días por venir.

¿Qué poso del amor no quiere aquí asentarse?

Ven,
vamos a abrir la puerta.
No precisamos techo para hacer pie,
míralo así:
tampoco tienen un lugar las nubes
pero pasan.
Y cuando acaso alguna se equivoca,
o queda rezagada,
o el viento la desvía,
no importa, también pasa.


(Rafael Espejo, Nos han dejado solos,  Pre-textos, 2009)

JEAN COCTEAU



EL POETA ES EXACTO. LA POESÍA ES EXACTITUD...


El poeta es exacto. La poesía es exactitud. Desde Baudelaire, el público ha comprendido, poco a poco, que la poesía es uno de los medios más insolentes de decir la verdad. 

No existe arma de mayor precisión; y para defenderse, con una defensa instintiva, de la angustia de la exactitud y de las claridades reveladoras, se obstinan las gentes en confundir la poesía con la mentira, la viveza de espíritu con la paradoja. 

¿Para qué referir una historia que no lleve en sí el peso inimitable de la verdad? ¿Para qué Memorias imaginarias, falsas anécdotas, frases que se equivocan de labios y recuerdos pintorescos? El peso muerto de la inexactitud abruma de fatiga. 
Muy distinto es el haz de luz de un proyector, que se pasea por la superficie de esa noche acumulada detrás de cada uno de nosotros y que se detiene sobre un rostro, un acto o un lugar significativos, de forma que les dé el máximo de fuerza expresiva y de resurrección.


(Jean Cocteau,  fragmento de "Retratos-Recuerdo", en  Obras escogidas, Editorial Aguilar, 1966)

NOELIA ILLÁN CONESA



OBVIANDO


Que me gusta jugar
es obvio,
que busco alguna dentellada extra,
que las noches simples las detesto,
que prefiero el azúcar aunque tome sacarina.
Obvio es
que a veces la jaula se me estrecha
y siento los pies fríos de la absurda
y cruel cotidianidad.
Qué se hace cuando uno busca
lo que no está.
Qué,
si el círculo se cierra muy pronto.
Obvio. Es obvio.
Nada.


(Poema de Noelia Illán Conesa extraído de su blog Las cosas más triviales)

RUBÉN RODRÍGUEZ




EN LAS TABERNAS

Perdido en las tabernas
y en los burdeles
de Beirut malvivo.

No quise quedarme en Alejandría,
sus calles me embargaron:
tertulias, cafés noctámbulos…
Aquí todo lo tuve.
Amé sus noches demasiado.
Pero ahora huyo de todo eso
buscando nuevas caras,
nuevos nombres
para el amor y sus palabras.
Beirut, ciudad del desconsuelo,
eres mi sombra, la urbe de lo opuesto,
así, a pesar de mi empeño
y nuevo trabajo hacia el esfuerzo,
a ti siempre, Alejandría,
llego y te recuerdo.


(Rubén Rodríguez, Parque de Ídolos, Editorial Difácil, 2009)

VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ



OLVIDAR LAS OSCURAS GOLONDRINAS


 Ser poeta en la calle
en el metro
en el supermercado

olvidar las oscuras golondrinas

llamar a las cosas por su nombre
y dirigirse al pueblo

impedir que la poesía
se convierta en algo inútil

cargarla de pólvora
y apuntar certero al blanco

evitar que te alcance
la explosión.


(Vicente Muñoz Álvarez, Canciones de la gran deriva, Editorial Origami, 2012)

EDDIE (J. BERMÚDEZ)




...ES TIEMPO de destierro
de congoja ascensión a la letanía del silencio

...yo te rezo, Palabra

hazme Nombre
hazme Sangre, para beber
no ser agua



(Eddie -J. Bermúdez-, Estrato de sílaba, Rialla Ediciones, 2004)

NATXO VIDAL


A IMAGEN del planeta lo habitamos:
día tras día, veinticuatro horas,
dando vueltas sobre nosotros mismos
camino 
inexorablemente 
del desastre.


SOMOS la evolución:
las correcciones a las correcciones
de una prueba de imprenta milenaria.
Y míranos: apenas damos
para una modesta edición
de fe de erratas.


(Natxo Vidal, Sal en los ojos, Los Papeles del Sitio, 2012)

MIGUEL MERINO



NO MUY LEJOS DE AQUÍ, QUIZÁS EN ESTA CALLE


No muy lejos de aquí, quizás en esta calle,
una mujer se encuentra sola involuntariamente
y piensa en lo feliz que le haría
toparse con un hombre que —como yo—
se encuentra también solo. Lo más probable es
que esté escuchando música o leyendo
tumbada en el sofá, o también puede
que esté en una cocina, sentada y esperando
a terminar el cigarrillo,
perdida la mirada en lo que piensa,
quién sabe si a punto de decidir
que es hora de acostarse.

No muy lejos de aquí, tal vez en el quinto izquierda
o en el tercero derecha, tal vez al otro lado
de este tabique, hay una mujer sola,
una mujer hermosa y que envejece, una mujer
que se mira en un espejo y que se ve
a muchísima distancia, y la soledad
enraizada en los ojos, e imagina
que con alguien (conmigo,
contigo, con quien sea) su vida
tendría un peso y un sentido
que no tiene la vida de nadie.


(Miguel Merino, El invierno metido en los pulmones, Línea de Fuego, 2002)

GRACIA IGLESIAS



ÚLTIMA HORA


Nos confirman que Dios estaba ausente.
Los timbales, el pífano y el arpa que tañían los justos
no fueron escuchados.

La puerta no se abrió
y algunas almas limpias se enfrentaron al hambre
con la cédula rota.

Nos confirman que en esa espera eterna algunos niños
arrancaron la carne a varios perros.

Que las madres se apagaron los ojos
para no ver la lápida de un ángel.

Y los hijos de Lot, hincados de rodillas,
suplicaron volverse sal de piedra.

La puerta no se abrió.
Dios no escuchaba,
no oía las febriles oraciones.

Nos confirman que Dios sigue aguardando
—a solas e infinitamente mudo—
a que el hombre lo encuentre
en una oscura cripta, en algún templo.



(Gracia Iglesias,  Aunque cubras mi cuerpo de cerezas, 
Gil-Albert, 2005)