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FRANK RUFFINO


HOMBRE ADJUNTO

ESCRIBIRÉ mi primera novela
cuando haya muerto.
En la completa calma de esta noche
vendrá a mi tumba
una dama de negro
y le dictaré las palabras,
páginas, largos capítulos de mi ser…

Con mi garganta mullida
y difunta le tejeré
una historia y otra y, ella,
la que nos acompaña,
traducirá el silencio
que me ha otorgado,
la humanidad fría de esta celda,
el aún ronquido vivo
de esta legión de seres,
la oscuridad sin nombre
de mi encierro,
esta perpetua calma de huesos anclados
como un viejo barco olvidado,
la intacta mirada de un hombre
hacia su última noche,
el desasosiego de no ser...

Cuando haya escrito
lo que tengo que decir,
como una novia desencantada
La Muerte me dejará solo
para siempre,
volverá al mundo
y hablará de mi primera y final novela,
sin título, sin palabras,
tal vez nada
excepto todo de ella misma.



(Frank Ruffino, Hombre adjunto, Alma Mater, 2013)

FRANK RUFFINO



MIMETISMO

DESCONECTO
la máquina que avisa
antes de matar,
incrusto el corcho al vino,
apago el cigarro,
no respiro, cierro los ojos,
y La Parca,
que pasa revista,
no me ve.


(Frank Ruffino, Hombre adjunto, Alma Mater, 2013)

FRANK RUFFINO


MAÑANA NEGRA DE SÁBADO NEGRO

Despertar bajo el estruendo
de gatos riñendo en el tejado.
Consigo llegar a la mesa
para derramar el café caliente
sobre mi mano.
Llama mi amigo el poeta
de la ciudad lejana
(el poeta que dejó
su brazo en la batalla)
y amenaza con tomarse
una botellita de GRAMOXONE,
no sin antes preguntarme
si será más apacible
cortarse las venas,
irse poco a poco
en un sueño de infancia.
Le hago desistir de su campaña
por acercarse gratuitamente
a la muerte, convenciéndole
que en tal caso mejor
seguir bebiendo alcohol,
menos nocivo para la salud.

También hoy será un día duro
para la artritis de mi anciana madre.

Timbra el teléfono
y una mujer exigente
pregunta por Jesús,
cuatro veces le explico
que desconozco a ese señor,
cuatro veces me dice
hijo de puta bastardo.


Quedo fijo en el techo
con la mirada perdida,
el teléfono descolgado
entre las piernas,
diciéndome que nada
de este día es real:
los gatos pendencieros no existen,
el café caliente derramándose tampoco
un poeta de oscuros bebedizos,
ni la artritis de mi madre existe
menos la señora que preguntaba
por un tal Jesús,
tampoco existe Jesús.

(Frank Ruffino, del texto inédito “Náralit” [Poemas y Antipoemas], 2011, extraído de su blog Poeta Frank Ruffino [De la tierra de "Náralit"] )

FRANK RUFFINO

..
PEQUEÑOS TRIUNFOS COTIDIANOS

...................................al poeta Joaquín Piqueras, con Amistad
.
Gastar un traje negro con corbata roja
y sentarse cómodamente
en el sofá blanco del salón,
con la puerta de la casa abierta…
a esperar a la Muerte.

.
Algunas veces viene,
mira hacia adentro
pero aún no brillan sus fosas
(luceros impávidos
que marcan su presa)
ni me logra enfocar bien:
sigue varias cuadras más allá,
y averiguo la distancia
que han recorrido
sus pasos fosforescentes
al percibir un griterío
de dolientes
que no desean comprender nada,
no desean comprender nada...

.
Salgo y veo coches
y seres vertiginosos
trasmutados en eficaces
obreros negros.

.
Entro, me descamiso,
pongo la Quinta Sinfonía
de Beethoven
y hago de director.

.
.
(Frank Ruffino, "Pequeños triunfos cotidianos", inédito. Náralit, domingo 27 de febrero de 2011)

FRANK RUFFINO

PRIMER ENIGMA
.
Esa forma de taladrar los ojos
cuando tal vez salgo del guión.

.
No sé con cuántas luces arribé
a este inútil mundo
de infusorios engreídos,
pero sí sé que ellos
(y este subproducto del polvo)
no terminan,
solo transforman su miseria
en un reguero de elementos
o mineran por doquier el calcio
de su pequeño hueso
de pez transfigurado.

.
Resisto el embate
de una miríada de enemigos ávidos
(malditos herederos del Santo Oficio)
de mi inminente mutación
en algo más inocuo,
como una libérrima y atrevida brizna
colgada del viento
cuyo castigo es el exilio en el cieno,
o ése de un día
que cantaba magistralmente
por vez primera y sin ensayo
el ocaso anaranjado
y fue truncada su voz por Envidia.

.
Sorprendido de todos y todo
les revelaré la perdida caja
de mi efímero vuelo:
únicamente el noble animal
lame mi sien pegada en el césped
en esta noche de ventisca
a un año de la Gran Mortandad;
así sueño sustraído de lo humano
en vertiginoso galope y aullido
por la niebla buscando un tributo
dejado en otro tiempo:
sin ser santo ni Grial
lo acomodo en la ingle
y parto al pueblo
para solo callar mi suerte.

.
("Primer enigma", Antipoemas, 2011. Extraído de su blog Poeta Frank Ruffino [De la tierra de "Náralit"] )