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MANUEL PUJANTE


LA INSISTENCIA DE LA NOCHE

Hemos venido a ver amanecer y tú me dices
lo oscura que habrá sido la noche precedente.
Hemos venido a ver amanecer y tú me insistes:
         la noche que ahora muere tuvo que ser oscura
         tan oscura
         la noche.

Yo intento que bebas a tragos largos
los colores que ofrece el sol de esta mañana
incluso antes de asomar la cara entre los pinos,
tú te llenas la boca del negror de la noche
pues la noche habrá sido tan oscura.

Ahora miro la luz,
cuchilla hermosa atraviesa las nubes
y te digo que pronto nos ofrecerá su rostro
un sol resplandeciente.
Tú me miras y dices con los ojos repletos de noche
que habría que sentarse de espaldas a la aurora
para pensar con calma hasta qué punto
tuvo que ser oscura la noche que ahora acaba.

El sol está saliendo y falta ya muy poco
para que me convenzas de que no vale la pena
haber subido esta montaña para ver amanecer.
El sol casi ha salido y aun así cada vez
hace más frío aquí arriba
y falta ya muy poco para que me convenzas
de que no vale la pena
seguir mirando el cielo esta mañana.


 (Manuel Pujante, Los afluentes del frío, ad minimun, 2014)

MANUEL PUJANTE



AZUL OSCURO CASI MIEDO

Fuera no llueve ni es la ciudad
una estampa bohemia, lo prefiero,
la lluvia me molesta como todas las cosas
que te calan y enfrían.

Ella a veces llueve
pero su lluvia es distinta y dolorosa,
como de coronas
de espinas en sus ojos,
como de frío en los nudillos,
como de frío en el frío.

Hoy su lluvia es un nosotros
escrito en la nieve al que la nieve
cubre lentamente y atenúa.


(Manuel Pujante, poema extraído de su blog Funámbulo ciego)

MANUEL PUJANTE



PASOS A SEGUIR PARA OTRO DÍA DE MIERDA


Levántate a deshora, tarde,
muy poco descansado y empapado en sudor,
con ese mal cuerpo de las siestas demasiado largas,
come cualquier cosa, come mal y fuma hasta que escueza,
recuerda alguna anécdota, tal vez del instituto,
alguno de esos días que en la memoria
guardas como estiércol, para abonar
con mierda vieja el jardín de tu asco al mundo,
tírate al sofá (no te tires a nadie)
a ver la tele, deja que el tiempo pase,
deja que agosto haga su trabajo,
deja que la incomodidad te empape.
Mira por la ventana, ya estará oscuro,
comprueba en el reloj que has estado
viendo telebasura mucho más tiempo del que dicta
el sentido común  más elemental,
intenta que todo esto tenga algún sentido,
intenta que un poema se lleve de tu boca
este sabor asqueroso.A lo mejor en vez de un mierda eres poeta.
Intenta que todo esto tenga algún sentido.
Abre un Nuevo Documento de Word,
haz el imbécil durante diez minutos, no guardes los cambios,
desde que has abierto la página en blanco
ningún cambio merece ser guardado,
cierra el portátil, son las cinco de la madrugada,
hazte una paja y acuéstate, quizá mañana
escribas el poema de tu vida, de momento
no te pongas la alarma del móvil.


(Poema extraído de su blog Funámbulo Ciego)