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ALFONSO COSTAFREDA


UNA VIDA GROTESCA


Me acerqué, vi el reflejo
de una vida deforme,
que por esta ciudad
he caminado tanto
que todo temor mío
encuentra su nombre.


Tuve de mi existencia
la imagen que me daba
el temor de la muerte,
salí de un laberinto
donde todo era enorme.


Salí, así lo espero,
de una vida grotesca.



(Alfonso Costafreda, Suicidios y otras muertes, Barral Editores, 1974)

ALFONSO COSTAFREDA

LOS LÍMITES

Pienso en mis límites,
límites que separan
el poema que hago
del que no puedo hacer,
el poema que escribo
del que nunca podré escribir.
Límites también, en consecuencia,
de lo que amo
y de lo que nunca podré amar.
.
Límites de lo que quisiera decir
o ver o tener..
Palabras que daría
para descubrir, palabras para ayudar.
Límites del amor, palabras
insuficientemente valiosas
en un desierto inacabable.

(Alfonso Costafreda, COMPAÑERA DE HOY, Tusquets, Barcelona, 1990)

ALFONSO COSTAFREDA

ALFONSO COSTAFREDA Y LA ARBITRARIEDAD DE LAS ANTOLOGÍAS

¿Creéis verdaderamente que los que figuran en las antologías son en realidad los mejores poetas o los más representativos de su generación? ¿Creéis que el criterio de selección seguido es única y objetivamente literario? Por desgracia, los factores que predominan son los extraliterarios- sin desmerecer la calidad, por su puesto, de los antologados-, tales como los intereses propios y, sobre todo, el amiguismo endémico. Un buen ejemplo, que constata Miguel Dalmau en su monográfico Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta ( pp. 149-150), es el caso de Alfonso Costafreda, llamado a ser en su época la gran esperanza poética de su generación y vetado por una rencilla personal con Jaime Gil de Biedma en la antología de Castellet Veinte años de poesía española (1939-1959). Al margen de las antologías donde todos los amiguetes se publican felizmente, pensad que existen otros poetas y que, como a veces ha demostrado la historia, éstos son tan buenos o mejores que los antologados.


EL LIBRO


Este libro no existe.

Páginas que habitaran

absurdas el vacío. Recuerdo

-la asociación no es evidente-

el ave enloquecida

volando, revolando sobre el mar

sin poder o sin saber posarse,

giraba en el vacío,

volaba dentro de sí misma

¿Son vida las palabras o van contra la vida?