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FULGENCIO MARTÍNEZ


ECOPOEMA CONTRA LA ESCLAVITUD SILENCIOSA DE NUESTROS DÍAS

¡Penas! ¿Quién osa decir
que tengo yo penas? (…)
¡La esclavitud de los hombres
es la gran pena del mundo!
José Martí




Protesta, hombre, contra la esclavitud
silenciosa, la nueva tiranía
del poderoso Don Dinero,
que hoy manda sin mostrar su patita
de tirano: la ciencia y las leyes
creadas para defender su avaricia.
Parece anacrónico y poco
conveniente, en estos días,
reclamar un trabajo digno.
Ten por seguro
que nos quieren mano de obra sumisa,
mal pagada y contenta.
Nuestro cantar, amigo, no es alegre
cuando vemos crecer la fila
de trabajadores en paro,
de obreros con empleo precario,
de jóvenes temporeros urbanos.
Nuestro rimado no es alegre
y el silencio haría
pesar más las cadenas.


El techo de hambres y saliva
sigue ahí, como un muro que oculta
el verde de la higuera, el labio de la luz.
Es cierto que hay otros miserables
y que nosotros podemos comer.
Pero no olvidemos escupir
en la cara a los culpables.
No tengamos miedo de ser mejores.
Nuestras penas personales son aire,
pero nuestro cantar, no es alegre
ni sereno
como los cantares de antes:
Allegados son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.

Nuestro cantar no es alegre, ni triste:
nuestro cantar está
inquieto por llegar a la utopía
de un mundo sin cadenas.
Mientras tanto,
nuestro cantar no puede ser alegre
y vale, lo que vale.

(Poema extraído de la bitácora dirigida por el escritor Francisco Javier Illán Vivas Ágora. Papeles de Arte Gramático)