FE EN LA ERRATA
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Las flechas desviadas, al final,
aciertan otro blanco;
las derivas desvelan continentes;
alguien huele y adopta
las cartas sin remite.
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Cada desliz da cuerda,
cada gazapo prende.
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El día que acudí
al sitio equivocado, a la hora impropia,
allí estaba esperándome
la muchacha más linda
de este baile de locos en desahucio.
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(Juan Antonio Bermúdez, Compañero enemigo, Libros de la Herida, 2007)

