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JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ




viajes al centro de la tierra

abro el mapamundi
las costuras de los dobleces
marcan los caminos que recorrí
rotos
por donde llegué al centro del vacío


eh, todavía estoy aquí

enciendo todas las noches
mariposas de aceite
para que sepáis
que sigo vivo
cualquier soplo de aire
las podría apagar
y dejaros a oscuras


siento la sal de tu boca

entra en mis pulmones el salitre
de la desnudez de tu cuerpo
cuando llega a la sangre
todo fluye como las olas de un mar embravecido
donde me sumerjo
a pesar de la bandera roja


cuando ruge la marabunta
oigo en todas las multitudes
un temblor de botas desgarrando el suelo
celebrando todas las conquistas
y un arrastrar de pies descalzos
huyendo de todas las derrotas



(Poemas de José Pastor González publicados en su blog  http://librosyaguardientes.blogspot.com.es/)

LUCÍA DE FRAGA



“PLAY A NEW GAME”

Estoy jodida como siempre, porque
no encuentro mi nombre in the Irish Poetry Review.
Pero vamos a inventar un nuevo juego,
donde yo soy la chica de ojos marrón.
Van Morrison toca la guitarra, mientras yo me columpio
como una aterrada Julia Roberts “Durmiendo con su enemigo”,
con unas piernas tan largas que puedo dar zancadas siderales
por el Orbe hasta Nunca Jamás, perder hasta mi sombra,
la memoria y ofrecerte un beso por un dedal.

Estoy jodida como siempre, pero ¡vamos, chico!,
¡¡¡hay que disfrutar!!!
En este nuevo juego las lágrimas son aceite que
encienden las lámparas de los corredores
de la oscura casa de Vincent Price.
En el museo de cera no nos reconocerán,
ni vendrá el viejo Edwards a enseñarnos El origen del mundo;
nadie hablará de nuevos tiempos para el amor,
cuando Gabo y el Cólera empezaron a flotar.

Estoy jodida como siempre, pero vamos a jugar.
Enciende la radio que ¡¡¡la carretera es nuestra!!!
Y no importa si nos matamos contra un muro de nostalgia.
Somos mucho más que “Dos en la carretera”,
Porque no tenemos código de honor.
Nuestras normas las dictó en la selva un mono loco
que cantó una canción de cuna junto a un niño desnudo
al que confundieron con Dios.
Y Dios vino de las basuras para decirme:
“!Ey, nena, estás jodida, pero hay que disfrutar!”.

Tú no eres la chica de los ojos marrones, eres Lucy in the Sky
with Diamonds y Kaleidoskopics Eyes.




(Lucía de Fraga, poema extraído de su blog Nostalgia del acero)

VALERIA CANELAS




HUELLAS

vértebra tras vértebra
el mal se ha vuelto sólido hueso
materia susceptible de ser vida

el mal como un hogar inconstante envenenado
por las súplicas de los que no
sabemos permanecer en lo distante

la huella que arde abre el cuerpo
la sangre antigua manando en toda
dulce instancia

nombre tras nombre
el océano se ha fundido con mi rostro
enfermo de deseo y podredumbre

no habrá órgano que constante
la belleza y su desperdicio



(Valeria Canelas, poema extraído de su blog http://edithoster.blogspot.com.es/ )

JAN JACOB SLAUERHOFF



In mijn leven, steeds uiteengerukt
Door de vlagen waar ´k aan blootsta,
Daar ´k niet kan hechten aan liefde en geluk
Die mijn zullendrijven tot ik doodga.



Como en mi vida, cada vez arrancada
Por las ráfagas en donde estoy expuesto,
No consigo ahí sujetar al amor y a la felicidad
Que hasta mi muerte me conducirán.


(Jan Jacob Slauerhoff, Solo en mis poemas puedo vivir [Antología esencial], edición de Antonio Cruz Romero, Huerga & Fierro, 2012)

CHARLES SIMIC




HOTEL INSOMNIO 


Estaba a gusto en mi agujero.
La ventana daba a una pared de ladrillos.
En el cuarto de al lado había un piano.
De vez en cuando
un anciano inválido
venía a tocar My Blue Heaven.

Pero, en fin, por lo general
era un sitio tranquilo.
Había arañas
en todas las habitaciones,
y moscas atrapadas
en los hilos del humo y la vigilia,
y el aire era tan denso
que no podía verme en el espejo.

A las cinco de la mañana
se oía el ruido de unos pies descalzos.
Era el gitano de la esquina,
el adivino,
que se levantaba a mear
después de una noche de amor.
Una vez oí, incluso
el sollozo de un niño.
Estaba al otro lado,
tan cerca que pensé,
por un instante,
que era yo el que lloraba.


(Charles Simic, Hotel Insomnio [Hotel Insomnia], Nómadas, 1998)

IVÁN ROJO




LA GRAN LLANURA AMERICANA

Quiero ver las Grandes Llanuras. Quiero estar en las Grandes Llanuras. Quiero pisar el polvo de las Gran Llanura Central Americana. Estar de pie en el centro de esa inmensa planicie que se extiende entre las faldas rotas de Las Rocosas en el Oeste y los Montes Azules de los Viejos Apalaches en el Este y entre los Grandes Lagos en el Norte verde y blanco y el Golfo de México en el rojo Sur abarcando los estados de Nuevo México Texas Oklahoma Colorado Kansas Nebraska Wyoming Montana Dakota del Sur y Dakota del Norte. Quiero dejar mis huellas a merced de las sequías y de las tormentas de arena en la Meseta de Misuri en las Colinas Negras en las Altas Llanuras y en las Llanuras de la Frontera, en el Piedemonte de Colorado en la Sección Ratón en el Valle del Pecos en la Meseta Edwards y en la Sección Texas Central. Quiero ver anegarse el desierto con el desbordamiento del Río Misisipi y del Río Missouri. Quiero observar cómo son las sombras donde no hay árboles y quiero escuchar el ulular del viento viejo pero impenitente cuando pasa por el centro exacto de las vastas praderas. Quiero ver correr perros de las praderas
y antílopes americanos. Quiero oír aullar al coyote y enseguida ver su silueta recortada contra el azul en lo alto de un promontorio. Quiero sentir la tierra temblar bajo mis pies con la estampida de la última gran manada de bisontes. Quiero contemplar enjambres de tornados en el horizonte rugiendo impredecibles como descomunales bestias vivas que empequeñecerán a los molinos gigantes de La Mancha. Quiero ver perderse entre fieras nubes de metal
tejados arrancados de cuajo casas enteras intactas cercenadas desde sus cimientos camionetas Chevrolet carpas de circo multicolores maizales más amarillos que el sol cabezas de ganado mugiendo de miedo y libertad kilómetros y más kilómetros de tendido eléctrico y telefónico y polvo, polvo, polvo, toneladas del polvo que no logró enterrarme. Y luego quiero sentarme ahí, en medio de la Gran Llanura Central Norteamericana, y enviarte un whatsapp. Y que no haya cobertura. Que jamás llegue a tu móvil. Que nunca sepas que lo he conseguido.


(Iván Rojo, La vida salvaje, Rasmia Ediciones, 2015)

MARÍA M. BAUTISTA




RADIOGRAFÍA


He visto el esqueleto de mi alma,
y no he tenido miedo.

Yo no he visto los huesos
que calmarán el hambre de los buitres,
o encontrarán su tumba bajo el agua,
entre la sal y los naufragios.
No todavía.

Tampoco he visto en ellos cicatrices:
quizá no he estado nunca en la batalla,
siguiendo las estelas de los tanques,
golpeando otros huesos con mis huesos.
No todavía.

He visto el esqueleto de mi alma:
era una catedral del siglo XIII,
sólo nervios y vanos,
y nada alrededor, clara y oscura.



(Poema de María M. Bautista extraído de su blog http://lacegueradepiero.blogspot.com.es/ )

MARIAN RAMÉNTOL





INFINITA, PERFECTA Y CON LA SANGRE CANSADA

                                                                A ese ser que ya siempre será de agua 


Con mi cara en la póstuma curva del aire
atravieso los huesos de la vigilia,
los ojos desasidos,
para no perderme ninguno de los secretos
que guardan las vísceras de los buitres.

Así te acompañan mis venas de cáñamo
con el perfume más triste amarrado a la ventana
y los días sujetando diez dedos de goma,
como un chiste de mermelada rancia.

Te me fundes
en la arena de un piano
de cola muy negro
reventada de amor y agua,
y entre las piernas
un millón de acordes de tu fuga
sueñan con morir en el próximo parto.

 Cuando los dioses bajan demasiado la voz
 yo sigo manteniendo el equilibrio
 sobre los nombres.
 Asumo el riesgo de las comas
 en los límites atroces de tu huida,
 porque contigo
 la respiración es mucho más asequible,
 mientras las nubes se encargan de ubicarte
 en el mapa empapado de mis ojos. 

Cada pliegue, cada mota
de esta ceniza extranjera en el pecho,
te recuerda infinita,
perfecta y con la sangre cansada.


(Marian Raméntol, Primaria, decisiva e inaprensible, La Náusea Ediciones, 2015)

ESTEBAN MALDONADO



ATARDECER


Mientras estoy fumando tranquilamente
en la terraza de un bar,
absorto en mis pensamientos más oscuros,
las misteriosas sombras
asedian lentamente
la desnudez de esta tarde de enero,
cubriéndola de soledades y de miedos,
de fantasmas que aguardan en las esquinas de la noche.

Mientras estoy acabando de fumar
en la terraza de este bar,
observando el confuso desamparo de las calles,
el tiempo agita los cuchillos del frío
y una suave brisa ensangrentada
nos eleva el alma, entre hojarascas secas
y heridos adioses,
hasta la más alta cumbre del silencio.



(Poema de Esteban Maldonado publicado en la revista La RaRa 4, 2015)

SARA ZAPATA



MOSAICO

A veces hay que romperse,
caer de bruces entre sueños
de algodón cortante.
A veces algo empuja
y el alma disciplinada se inquieta
mientras tus pies,
dejan de caminar por inercia,
se ponen en huelga,
te obligan a hacer un alto en el camino,
y da igual si quieres o no,
el crujido te despierta
y ya no hay forma de acallar al lobo.
"Di tu palabra y rómpete"
decía el filósofo,
pues mejor ser vivo mosaico de retales
que pieza muerta de museo.



(Poema de Sara Zapata extraído de su blog http://secantaloquesepierde.blogspot.com.es/ )

JOSÉ DANIEL ESPEJO



ALGUIEN O ALGO


Disfruto de una extensa
comunidad de lectores,
simpáticos, pero fantasmas.
Vienen a verme a todos los recitales,
aplauden con sus manos de plasma.
Pagan mis libros de aire con dinero espectral
que no van a aceptarme en la tienda del chino.
Entonces me sorprendo escribiendo un poema
que está haciendo arrastrar una cadena.
Y otro cubierto con una sábana gastada.
Y otro, muy confuso, grabado en una cinta
con un sonido pésimo, y ruido de fondo.
En todos quiero
mucho a alguien
y hay también una sombra, una angustia,
una búsqueda de algo poco claro.
Esa búsqueda soy yo.
Hasta el final no te enteras.



(José Daniel Espejo, Mal, Balduque, 2014)

JAVIER VAYÁ ALBERT



BLADE RUNNER

No importa
la cacareada elevación del alma humana
reducida a la más mínima expresión
vapuleada por un simple unicornio de origami
mi condición de cazador en tóxicas calles
a través de las ruinas de rígida oscuridad
de nuestra civilización
tan solo violentadas por la sordidez del neón
bajo el cadáver putrefacto de un cielo demolido
apenas visible entre mastodónticos templos
erigidos por inéditas religiones para dioses
tan cobardes como aquel del que heredamos
el trabajo sucio de cada día a imagen y semejanza
no importa
si yo también soy lo que persigo y debo destruir
si me convierto en presa fugitiva de mí mismo
si la memoria es tan fiable como aquella serpiente
fingiendo ser collar derramándose en el escote
de quien aceptó la manera más hermosa de morir
como amargo premio por el pecado de su vida
si la fragilidad de navaja de nuestros recuerdos
dibuja una cicatriz improbablemente dorada
que asoma fugaz y caprichosa en tu mirada
no importa
la criatura superando a su creador
con la ofrenda de su cráneo destrozado
el paraíso perdido encontrado en azoteas
la compasión del monstruo ante su espejo
los versos de lágrima del poeta metálico
devorados por la indolencia brutal de la lluvia
la grandeza efímera y mortal del perfecto instante
las ajadas fotos de piel polilla sobre el piano
nada de esto importa
si te sueltas el pelo y revelas lo único sagrado
si seas lo que seas lo seré contigo
si seremos juntos durante un segundo eterno
lo que demonios sea que seamos.

AURELIO GONZÁLEZ OVIES




No sé si habrá distancia más lejos
que hasta mí. Mientras cae el otoño,
el mismo siempre, sobre esta extensa
tierra que tengo ante los ojos. Mientras
cruzan los buitres el cielo que diviso,
mientras las nubes bajas amenazan
con lluvia, mientras miro y contemplo
mis manos ya manchadas, mientras
hago memoria y recuento mi vida.

¡Qué cerca estoy de nada, qué lejos
de mí mismo!


​( Aurelio González Ovies, No, Cuadernos Fíbula de poesía,  2009)

ALEJANDRO HERMOSILLA



FRAGMENTO DE MARTILLO



   En la urbe en la que, a altas horas de la tarde, se escuchan los gritos de los animales sacrificados y se encienden un sinfín de hogueras cuyo humo se revuelve con el hedor que brota de algunas casas abandonadas, contribuyendo a deformar y transformar nuestra concepción del pasado y del futuro aleatoriamente.

Como, en parte, ocurre en los laberintos. Espacios en que la confusión y la incertidumbre son habituales. Y que con razón se han convertido en un símbolo de nuestra cultura, ahora que el mundo entero se ha convertido en uno sin paredes donde el minotauro nos espera en cualquier encrucijada. Algo que sucede constantemente con los efrits en los relatos de Las mil y una noches a los que alude una y otra vez el narrador de Martillo.




(Alejandro Hermosilla, Martillo, Balduque, 2014)

PHILIP LARKIN


VENTANAS ALTAS

Cuando veo una parejita e imagino
que él se la folla y ella toma
píldoras o usa un diafragma,
sé que ése es el paraíso

 
que todo viejo soñó la vida entera:
ataduras y prejuicios desechados
como una cosechadora obsoleta, y los jóvenes
deslizándose sin límites, ladera abajo,

 
hacia la felicidad. Me pregunto si
cuarenta años atrás, mirándome, alguien
habrá pensado: Eso es vida;
nada de dios, ni de sudar de noche 


pensando en el infierno, ni de ocultar
lo que opinas del pastor. Ese y sus
amigos se deslizarán, maldita sea,
libres como pájaros
. Y de inmediato,



más que en palabras, pienso en ventanas altas:
el cristal en donde cabe el sol y, más allá,
el hondo aire azul, que nada muestra,
y no está en ninguna parte, y es interminable.

(Philip Larkin, Poesía reunida, Lumen, 2014. Traducción de Marcelo Cohen y Damián Alou)

MARINA GARRIDO




CICLOTIMIA

mis delirios se transfiguran
en pasajes volátiles,
hogares imaginarios
que resguardan el calor
de unos brazos, una vida
simple de amor y armonía
y yo, maleante,
resigo los recovecos
de párpados tristes,
pleuras de la belleza
que designan mi ser




(Marina Garrido, poema extraído de su blog http://afrika33.blogspot.com.es/)

LUIS ARTIGUE



MAMÁ

Esto no es un disco de jazz free
tan intenso y oscuro como si la cabeza del saxofonista hubiera estallado en mil pedazos
y le hubieran transportado definitivamente a ese mundo austero y crepuscular
con habitaciones pintadas de blanco angelical
que, como santuarios o cimas, requieren silencio y contemplación.


Es más bien la sublimidad intemporal
y la profundidad emotiva
de quien acaba de enterrar a su madre con un puñal entre los dientes
y aún tiene húmedos los nervios,
y el nudo de la corbata negra en carne viva,
y se siente
más provisional
que una gardenia tomando el sol en una playa solitaria y ardiente.


Esto es el sótano frío de la orfandad.


Esto es un grito de dolor
que trata de vaciar mi almacén de la angustia…


El refuerzo metafórico es demasiado cierto como para no desgastarme o tocarte
pero los que compramos y leemos y escribimos poesía nos pulimos unos a otros igual que guijarros dentro de una bolsa,
y esa extravagante idea de comunidad ofrece consuelo
o es el envoltorio
del consuelo…


Esto es también, acaso, la felicidad.




(Luis Artigue, poema inedito. www.luisartigue.es)

MANOLO MARCOS




TRATADO RIDÍCULO DE ANTROPOLOGÍA


El hombre meteorito, el hombre acémila,

con su pulga mayúscula deambula

hecho de firmamento y suela de zapato
por enteros océanos, no va
a ningún desierto sin paraguas.

Minoría descomunal
este hombre compuesto
de horizonte desnudo que pierde la memoria.
Tanta altura brillante
o

lágrima de arena
se acabará algún día,

y fijaremos nuestra residencia
en la primera duna que veamos
por riguroso orden de resurrección.
Amo por tanto su neurona triste.



(Manolo Marcos, Tácticas de payaso, Tigres de papel, 2015)

JESÚS LIZANO


IN MEMORIAM




MI POESÍA

Hay una selva, hay una selva oscura,
un misterioso bosque, un alboroto
de vacilantes pájaros, un coto
en donde suelta estalla el alma pura.
Algo se ha desprendido, la espesura
ahoga el corazón, extraño loto
que busca nueva luz; algo se ha roto
ya que me ahoga el alma la amargura.
¡Hay una selva! ¡Hay una selva! Ahora
siento un perdido bosque, un bosque ignoto
en mi terrible sombra: ¡es la alegría!
Hay una selva, hay una selva y llora
mi corazón sin árboles, piloto
del océano de mi poesía.

(Jesús Lizano, Sonetos (1955-1999), en Lizaria: aventura poética, 1945-2000)

RAMIRO GAIRÍN



baja el otoño
en la ciudad empieza
a oler a cena

el lunes usa
en el parking vacío
ruidos de bosque

la primavera
con un abrigo rojo
cruza noviembre



(Ramiro Gairín, Aguanieve, Isla de Siltolá, 2015)