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YOSIE CRESPO



EPÍLOGO A NADIE


Me trago una bala
como quien puede esconder
con su rabia
el mundo que muere.

No culpo a nadie.

La ciudad es una hora fatal
que devora mi alma.

La gente viaja tranquila,
pasajeros a ninguna parte.

Veo la noche que cae
y como un peine misterioso
burla mi voz
y grito.

Pero nadie me escucha.


(Poema extraído de la revista digital Ginebra Magnolia)

2 comentarios:

Ronald Adolfo Orellana. dijo...

Este poema es muy bello...

"Me trago una bala
como quien puede escoder
con su rabia
el mundo que muere"

Desequilibrante...

Joaquín Piqueras dijo...

Totalmente de acuerdo.